El color de Faitelson

Vergonzoso

La vida y el futbol nos entregan muy pocas oportunidades donde el futbolista, el equipo y el entrenador pueden emanar un mensaje que sea, incluso, mucho más importante que el juego mismo.

Andrés Guardado tuvo el balón el miércoles por la noche en Atlanta. Miguel Herrera tuvo la decisión y México tuvo que dejar el estadio con un triunfo que fue una de las grandes derrotas morales de la última época. Ganando, México se marchó perdiendo a la final de la Copa Oro.

El juego y los intereses de la Concacaf están ahí. Un arbitraje peor que el otro. Del penalti medio inventado ante Costa Rica al descaro absoluto ante Panamá. México no merecía la final de la Copa Oro, como tampoco el futbol merecía un golpe tan duro y directo a su credibilidad y a su honorabilidad. El “juego limpio” ha sido goleado y humillado en la Copa Oro.

El escándalo de repercusión mundial ni siquiera alcanza para analizar el pobre nivel futbolístico de la selección mexicana. El equipo de Herrera no juega nada. No tiene ideas, no profundiza, no se asocia, no inquieta, vamos, ni siquiera tira a gol. Su paso por toda la Copa, ronda de grupos y finales, ha sido desastroso, ha pasado por las manos de los árbitros y en medio de las sospechas de que sigue adelante porque es bueno para el negocio y nada más.

Volvemos al tema de Guardado, de quien debo decir y subrayar que es un profesional y una gran persona, pero anoche le faltaron dos cosas: primero inteligencia, sesos, para entender y comprender la situación y, luego temperamento, personalidad, huevos, para tomar la decisión correcta. No puedo ponerme en los botines de Guardado porque nunca he sido ni seré un futbolista profesional, pero como periodista y como padre de familia, yo sé bien la decisión que él debió haber tomado. Es una lástima que haya desperdiciado la ocasión.

De Miguel Herrera, hace tiempo que espero una actitud diferente, pero no va a ocurrir. Miguel Herrera es un buen entrenador de futbol, en la cancha, ahí, dirigiendo futbolistas y tomando decisiones, cuando sale de ella, entra en un terreno peligroso, donde no sabe comunicarse con educación, es poco inteligente y muy vulgar. El futbol mexicano necesita blindarlo, darle el apoyo para que jamás abandone la cancha, porque si no, más temprano que tarde, explotará y provocará el rompimiento de un proceso. El futbol mexicano tiene que estar pendiente. Hay que preparar nuevos entrenadores, porque si Herrera sigue a ese ritmo, Rusia 2018 estará lejos, muy lejos.

Ha sido un paraje vergonzoso. El futbol de México es parte de un país que lucha ansiosamente por resarcir su imagen internacional. Tenemos una imagen que desgraciadamente que se debate entre la corrupción, la impunidad, la trampa y la delincuencia asociada. El futbol tuvo una ocasión para aportar un “granito de arena” la noche del miércoles y lamentablemente la desperdicio.  

 

david.m.faitelson@espn.com

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