El color de Faitelson

Una “Vela” de esperanza...

En un año de incongruencias para el futbol mexicano no debería ser extraño que el mejor futbolista mexicano decidiera no formar parte de la selección nacional.

Pero nos guste o no y lo que es más importante: sea verdad o no. Carlos Vela ha abierto un sendero de esperanza y de fe. Sin que ello tenga que ser forzosamente una realidsd, para muchos aficionados verlo vestido nuevamente de verde podría significar la diferencia entre el éxito y el fracaso de México en un Mundial de futbol.

Resulta increíble: lejos de la seleccion, Vela ha jugado sus mejores partidos con la selección alimentando una creencia —falsa o verdadera— de que él puede ser la solución a los problemas del futbol mexicano.

El año de Vela en el futbol español ha sido impecable. En actuaciones, en goles, en presencia, en liderazgo y en regularidad, el futbolista ha encontrado, finalmente, el sitio que su carrera deparaba desde aquel campeonato mundial infantil de mediados de la década anterior. Y ese sitio lo ha establecido justamente mientras la selección nacional se hundía en una de sus peores depresiones futbolísticas de la historia.

Un velo de misterio rodea al caso que también parece jugar en favor del futbolista. Vela no ha sido totalmente claro sobre el porqué de su renuncia al Tricolor, repartiendo y escondiendo culpas, fintando, amagando con diferentes motivos y siempre dejando la puerta entreabierta. Hasta hoy, nadie conoce la verdad absoluta del tema. Todo mundo parece tener una idea, una pista, una señal, pero nada claro.

Carlos Vela es el futbolista del año para México. Lo ha demostrado con hechos fehacientes en las canchas españolas. También, una esperanza, real e irreal, para la selección mexicana de futbol.

david.m.faitelson@espn.com

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