El color de Faitelson

El "Turco" de Coapa…

Lo que son las cosas: hace 20 años, comparar a Miguel Herrera con Antonio Mohamed en la cancha era todo un sacrilegio. Veinte años después, en la banca, la comparación es mucho más pareja y difusa.

“Yo vendo ilusiones, no mentiras”.

La primera consigna de Antonio Mohamed al ser presentado como entrenador del América parece enviar un mensaje claro a los aficionados americanistas: El América será un equipo de realidades, pero tendrá que adaptarse a las condiciones del nuevo entrenador y vivir del recuerdo de lo que fueron los últimos años.

Comparar a Mohamed con Miguel Herrera puede ser altamente “peligroso” para el americanismo. Cada cual tiene su carácter, su personalidad y su estilo de entender el futbol. El Piojo sigue siendo, por momentos, aquel impetuoso carrilero al que no le detenía nada ni nadie y el Turco se ha vuelto un entrenador más equilibrado de sus días como figura indiscutible en la cancha.

Aunque el futbol va casi siempre de la mano de los resultados, los primeros momentos prometen ser complicados. Irremediablemente, la tribuna comparará y recordará los niveles a los cuales llegó este equipo en las últimas temporadas. Y le exigirán a Mohamed que los mantenga y que los supere.

Pero el Turco parece estar listo para ello.

El antecedente más inmediato se llama Tijuana. Y entiendo que comparar las necesidades futbolísticas de un equipo como Xolos a uno como el América resultan prácticamente imposibles. El América tiene que jugar diferente, tiene que tener sustancia, fondo, tiene que combinar cierta espectacularidad con una eficiencia absoluta. El América suele ser exigente con sus equipos en la cancha: le gustan audaces, goleadores y campeones. Así de sencillo.

Y vuelven las frases: “No me conformo con haber llegado hasta acá. Quiero ser parte de la historia de este club”.

Mohamed llega bajo presión porque más que a rescatar algo, viene a complementar algo.

Sea como sea, aun en ésta, llamémosle extraña situación, el América no solo ha ganado a un buen entrenador de futbol, solido, con temperamento y capacidad. También ha ganado a una buena persona, a un Turco que tratará de imprimirle su propio sello, sus propio sabor, aroma y estilo a un América que aún huele al Piojo

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