El color de Faitelson

El 'Tuca' manda…

El mensaje del Tuca es claro: a la hora, el día, en el momento y en el sitio en que yo quiera.

Ricardo Ferretti fue presentado ayer como entrenador interino de la selección mexicana de futbol. El "pacto", que de acuerdo con la información vertida fue propuesta por el propio Ferretti (el club Tigres), solo incluye los partidos de Fecha FIFA de septiembre y octubre además del estelar duelo ante Estados Unidos que definirá al ganador del boleto que otorga la Concacaf para la Copa Confederaciones de FIFA 2017 en Rusia.

Ferretti aparece justo en un momento de grandes incertidumbres en el futbol mexicano. Una que emerge desde la cancha, donde a pesar de rescatar la Copa Oro, México no tuvo el verano soñando. La otra, desde la forma en la cual abandonó su puesto el ex entrenador nacional Miguel Herrera y la ultima tiene que ver con un cambio en el timón de la Federación Mexicana de Futbol, el arribo al puesto de presidente de Decio de María.

El Tuca es uno de los entrenadores más experimentados, ganadores y reconocidos en la historia moderna del futbol mexicano. También, hay que decirlo, un hombre de un temperamento fuerte, que suele decir lo que piensa tanto al futbolista, al directivo, al aficionado o al periodista.

Lo sé bien porque lo conozco bien. Ricardo Ferretti siempre ha anhelado ser el entrenador de la selección mexicana. Desde sus nacientes días como director técnico en Pumas y hasta cuando auxilió a Miguel Mejía Barón en el Mundial de 1994. Alguna vez me confió: "Mi oportunidad ya pasó. Quise, pero eso no sucederá".

En el desconcierto federativo -de no saber qué hacer- porque Bielsa los mandó a "freír espárragos", porque no había forma de arrancarle a Sampaoli a los chilenos y porque no existen grandes opciones en México. Entonces, Ferretti levantó la mano. El Tuca entendió que no arriesga demasiado. Que va a ir, darse el lujo de dirigir un partido contra Argentina y armar una selección que compita en el juego ante Estados Unidos. ¿Y qué pasa? Nada o mucho. Si pierde, entonces la culpa no será suya, sino del momento, de un proceso, de una situación que nació mal. Y si gana, será, casi, un "semidiós" y nada, ni nadie le quitará la oportunidad de decirle a la Federación "sí" o "no" sigo en el cargo.

El Tuca está el mando de la selección mexicana. Usted puede llamarle interino. Lo que me queda claro es que ha sido justo a la hora, en el día, en el momento, en el sitio en que él quiso.

david.m.faitelson@espn.com
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