El color de Faitelson

Toronto 2015: primero que no y después que sí

Primero que no y después que sí. El deporte no desentona con el gobierno que presume (o que no se presume) el país.

Hace algunas semanas, las autoridades deportivas parecían firmes en la decisión de no otorgar estímulos deportivos extras a los atletas que obtuvieran triunfos en los Juegos Panamericanos de Toronto. Setenta y dos horas después de largada la competencia y con un inicio alentador, el discurso ha cambiado.

“Optimizar los recursos del estado es prioridad de todos”, dice el presidente de Conade, Alfredo Castillo, quien hasta hace algunos meses era el titular de la Comisión de Seguridad y Desarrollo Integral del Estado de Michoacán. El ex procurador de Justicia del Estado de México, y también ex procurador Federal del Consumidor agrega: “El alto rendimiento es prioridad del estado mexicano”.

Con respeto, y también sin respeto, para el abogado Castillo, el deporte no es una prioridad del país, mucho menos en tiempos revueltos, atrapados en la incertidumbre política, económica y social que vivimos. El deporte es solo una oportunidad que los políticos utilizaran para tapar ciertas cosas o para subirse al “carro del triunfo” en el momento en que lo necesiten.

Lo que me queda claro es que en tiempos donde la imagen internacional de México esta indudablemente lastimada, donde la televisión del mundo reproduce  escenas y noticias que señalan en dirección de la impunidad y la corrupción, el deporte es un reflejo verdadero del mexicano que trabaja y lucha incansablemente por sus sueños.

Primero que no y después que sí habrá incentivos para los atletas que suban al pódium de Toronto 2015. No sé dónde está la verdad. Más bien, sí sé dónde está la verdad alrededor del deporte en México.

La verdad está en la concentración de Paola Espinosa en la fosa de clavados del centro acuático de Toronto, o quizá en la expresión de Nuria Diosdado en la piscina, mientras ejecuta con precisión la rutina de la natación sincronizada o tal vez en la última gota de sudor que derrama el triatleta Crisanto Grajales al cruzar la línea de meta. Ellos, son de verdad, y deberían ser, el reflejo del México que todos soñamos tener.  

 

david.m.faitelson@espn.com

twitter@Faitelson_ESPN