El color de Faitelson

Toronto 2015: Las “cuentas” no salen…

A los políticos les salen “las cuentas”, pero el deporte mexicano parece quedar con una peligrosa deuda.

Los Juegos Panamericanos han entrado a sus últimas escenas: quedan algunas medallas en disputa, pero no el número que pueda sostener al deporte mexicano entre las cinco grandes potencias continentales, posición que, bien o mal, en épocas magras o abundantes, siempre logró conservar.

La tabla de medallas no miente: Colombia se ha despegado de manera impresionante, superando su máximo histórico como delegación en Panamericanos que databa apenas del 2011 en Guadalajara donde obtuvo 24 preseas doradas. Las 25 de hoy han dejado lejos a México y fuera de los cinco grandes del continente.

Y Colombia ha diversificado su cosecha. Ya no solo gana medallas en ciclismo o levantamiento de pesas, hoy, tiene tiempo para mostrar la destreza de sus atletas en deportes como gimnasia, clavados, atletismo, golf y tenis.

Pero el presidente de la Comisión Nacional del Deporte lanza un mensaje desde su cuenta de twitter: “Vamos por el máximo histórico de medallas totales”, lo cual me parece una justificación fácil y burda para afrontar la realidad por la que atravesamos.

Y no es que el deporte mexicano haya venido aquí a tratar de emular lo que hizo hace cuatro años en Guadalajara. Eso era imposible. A lo que realmente vino aquí era a tratar de que “la caída” fuese lo menos brusca posible. Esa “caída” se traduce en un alejamiento del sitio que históricamente le correspondía.

Estoy seguro de que hay cosas para resaltar en lo que ha hecho y sigue haciendo México en esta justa. El martes por la noche, por ejemplo, se ganó una medalla de oro en una disciplina que no estaba presupuestada: el volibol de playa varonil. El trabajo de Rodolfo Ontiveros y de Juan Virgen fue espectacular. Lo mismo que en la primera semana significó el 1-3 en el triatlón de Crisanto Grajales e Irvin Pérez o quizá el oro de Goretti Zumaya en el tiro deportivo. La actuación del equipo de clavados, el de taekwondo y hasta el resurgimiento del tenis y de la caminata femenil, pero la realidad es dura: se han dejado de ganar primeros lugares que son fundamentales para medir el nivel y el grado de desarrollo del deporte de un país.

Las cuentas no le salen al deporte mexicano, pero sí a los políticos que empiezan a buscar una justificación para la carencia de resultados. El deporte es, muchas veces, el reflejo de la situación por la que atraviesa un país. Hace cuatro años, fue un espejismo en casa, en Guadalajara, hoy es una fría y triste realidad.

david.m.faitelson@espn.com

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