El color de Faitelson

Sueño frustrado

Por contradictorio e irónico que parezca, el año en que un equipo mexicano decidió apostarlo todo por la Copa Libertadores terminó, por accidente, siendo campeón del futbol mexicano.

El primer club mexicano en asomarse a la escena competitiva del famoso torneo continental se quedó con las ganas. El Morelia fue eliminado el martes en La Paz, sin la capacidad de ofrecer “guerra” en la cancha al The Strongest boliviano en la ronda de la reclasificación. No entiendo cómo un equipo como el Morelia, en graves problemas deportivos en los últimos meses, sin rumbo, sin dirección, pudo tener la oportunidad de participar para llegar a la Copa Libertadores. Me dicen que es el campeón de la Supercopa MX 2013-14. La verdad no tengo ni idea de lo que fue eso o cómo llegó a ganarlo.

En el panorama de los equipos mexicanos en esta Copa Libertadores permanece la esperanza con los Tigres y el Atlas.

Pero hablando de irreverentes, el entrenador de los Tigres, Ricardo Ferretti ya aprovechó la semana para definir el futuro de sus Tigres en el certamen libertador. Dijo Ferreti, haciendo una extraña analogía de sus Tigres con el Atlético del Madrid que si el Cholo Simeone fue aplaudido en España por darle preferencia al torneo de Liga por encima de la Champions, por qué él no recibe aplausos al darle preferencia al torneo local por arriba de la Libertadores.

Yo no estoy de acuerdo. El futbol mexicano sigue sin entender y sin darle el valor que merece a la Copa Libertadores.

La televisión que es mayormente propietaria del futbol mexicano no tiene injerencia en los negocios de la Libertadores y el aficionado mexicano no está educado como el sudamericano que le da una importancia profunda las Copas internacionales. Esa es una realidad.

México comete un primer error en la selección de los participantes. Hoy, el América, Tigres, Cruz Azul y Toluca, con base a su regularidad, tendrían que representar a México en la Libertadores y no el moribundo Morelia. Y luego está el negocio que es tan importante para el futbol mexicano y cuya participación en el torneo no le significa nada.

Hace un año, el León de Gustavo Matosas, que tenía todo para contender por la Libertadores, fracasó y ganó el campeonato local.

Es una pena. Por lo que tanto luchó y consiguió Emilio Maurer hace casi tres décadas es hoy un desperdicio. A los clubes, al futbol mexicano no le importa en lo más mínimo la Copa Libertadores de América. Sueño frustrado.

david.m.faitelson@espn.com

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