El color de Faitelson

Santos, León: atreverse

Elegir… Elegir… Esa la disyuntiva histórica del futbol mexicano cuando se trata buscar un torneo internacional.

Y no es fácil tener una “elección” cuando se involucran tantas pasiones y tantos intereses en el camino.

Ni en León ni en el Santos, los dos competidores mexicanos de este año por la Copa Libertadores, han sido claros al respecto, pero la mentalidad con la que han afrontado los primeros minutos del torneo parecen dejar en claro que agotarán la mayor parte de sus esfuerzos por lograr lo que nadie ha logrado hasta ahora en la historia del futbol mexicano: ganar la competencia continental.

Gustavo Matosas lo dijo hace tres semanas: “La prioridad es la selección, luego está la Libertadores y en tercer lugar la defensa del título en la Liga”. Su colega en Santos, Pedro Caixinha, arremetió contra los “micro ciclos” que la selección mexicana había inventado antes de una Fecha FIFA.

Un año antes, el Tijuana, dirigido por Antonio Mohamed, se había atrevido a ser el primer equipo mexicano en reconocer su interés por trascender en la Libertadores por encima del torneo doméstico. Tijuana llegó hasta donde sus posibilidades le dieron.

El León, el campeón, quizá el equipo que mejor ha jugado al futbol en México en la última época, tiene además una característica esencial: alguna parte de sus intereses económicos y de televisión están ligados a la Copa Libertadores. El León se ha metido a una “franja peligrosa” de su aventura donde afrontará nueve partidos en menos de 30 días, incluyendo la recta final del campeonato mexicano así como la parte más delicada para buscar la siguiente ronda de la Libertadores y un juego amistoso inventado por México y Estados Unidos.

El futbol mexicano ha tocado siempre la puerta de la gloria en la Copa Libertadores. Cruz Azul, América y Chivas tuvieron sus acercamientos, pero estaba claro que un equipo de los llamados “grandes” vive atado también a grandes compromisos y a grandes intereses. León y Santos tienen todo para respirar junto a los “grandes”, pero gozan solo de una pasión regional. Y eso de alguna manera puede terminar ayudándoles en su objetivo.

Me parece que sin decirlo abiertamente, el León y el Santos han tomado una decisión: esperemos que sea la mejor y que este futbol cargado de intereses y de responsabilidades comerciales les permita atreverse a lograr lo que nadie ha logrado antes.  

david.m.faitelson@espn.com

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