El color de Faitelson

"Piojo" desgastado….

En el mundo radical que proponen los tiempos de las redes sociales, resulta sencillo ir de un hashtag a otro, de un ánimo, de una percepción y de una condición distinta. Y en tan solo algunos meses, pudimos leer al pie de un texto de 140 caracteres dos tendencias opuestas: “#EreselmejorPiojo” y “#Fuerapiojo”.

Es tarde para analizar si Miguel Herrera es el entrenador adecuado para la selección mexicana. Lo que sí parece evidente es que Miguel Herrera ha pasado de “bien amado” a casi un “villano” en tan solo unos meses. Herrera ha logrado cambiar la percepción de la opinión pública y ello solo podría explicarse a través del desgaste terrible al que se ha expuesto el entrenador nacional. Salir aquí y allá, a todas horas, en todos los programas, en comerciales, en anuncios políticos ha terminado por “consumir” su imagen.

Hubo varios errores alrededor de este fracaso del futbol mexicano. El más grave, priorizar la parte económica a la deportiva. Al no existir talento para el armado de dos selecciones competitivas, la confección de esta selección debía ser distinta. Se debió haber favorecido más al jugador joven y quizá se debió haber estudiado la posibilidad de no llevar a Miguel Herrera al frente de este equipo. Protegerlo, dejarlo concentrado en la Copa Oro.

Miguel Herrera debe tranquilizarse. En el futbol hay que ir por unas pelotas, no por todas… La principal lección para un entrenador mexicano la dio alguna vez Bora Milutinovic, cuando 110 mil personas en el Azteca coreaban el “Fuera Bora, Fuera Bora”, que era ya un hashtag de nuestros tiempos, él respondió con otro hashtag, uno muy particular: “Yo respeto”. Miguel Herrera debe entender que su misión más importante está en proteger la parte deportiva por encima de cualquier otro interés comercial. Él debe ser un “guerrero” de su cancha, de sus futbolistas, no un “aliado” o un “fiel sirviente” de las necesidades económicas de la selección.

El desgaste, la sobreexposición, han terminado por acorralar a Miguel Herrera justo cuando los resultados dejaron de ser su aliado, pero lo más importante no parece juzgar al entrenador o pensar que un mal resultado en la Copa Oro pudiese precipitar su salida del Tricolor. Lo fundamental es trabajar para en el futuro darle más “armas” al entrenador. México tiene que producir más y mejores futbolistas a fin de que cuando tenga que montar dos selecciones en el verano, le sobren recursos para hacerlo.  

 

david.m.faitelson@espn.com

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