El color de Faitelson

"Obrigado", Brasil

Río de Janeiro, Brasil.- No fue su fina arena…

No fue su esplendorosa naturaleza…

No fueron sus estadios…

No fueron sus emociones…

No fueron sus goles…

Tampoco sus grandes jugadores…

Fueron sus miradas…

Fueron sus latidos…

Fueron sus sentimientos…

Fueron sus lágrimas….

Veníamos al país de la samba, de los ritmos, de los colores, de los olores, de los sabores…

Veníamos a los campos de Garrincha y de Pelé, al sitio donde nació El Fenómeno

Veníamos a la nación del primer mundo que Lula prometió que veríamos…

Veníamos por los mismos caminos y sueños que aquellos exploradores portugueses…

Veníamos río arriba, por el cauce del Amazonas, por el interminable litoral del Atlántico, veníamos al invierno más caluroso del mundo…

Y al final, llegamos a una tierra de latidos, donde las carencias existen, donde nada es como lo pintan sus artistas, donde la fe persiste, donde la esperanza matiza el futuro, donde creer basta…

Al final, llegamos a la tierra, a la tierra prometida, a la tierra de las favelas, del amor y de los sueños…

Algunos disturbios en las calles…

Obras inconclusas…

Accidentes lamentables…

Las comunicaciones tuvieron sus problemas y el país mostró algunas de las carencias de una economía que no creció como algunos habían pronosticado…

Y la profunda preocupación de que una recesión acompañará a la mañana siguiente del silbatazo final…

Pero los estadios estuvieron a tiempo y en condiciones…

Las canchas, impecables…

Y la historia se escribía con pasajes memorables de futbol, de goles, de héroes, de cuentos de cenicientas, de drama…

Y nos vamos…

32 días después…

64 partidos…

Casi seis mil minutos de juegos…

Y un millón de emociones…

Hemos visto y sentido al brasileño…

Hemos gozado de su pasión por el futbol…

Hemos entendido su mensaje por la vida…

Hemos percibido su calor…

Hemos probado su comida, hemos estrechado su cálida mano, hemos aprendido de su pensamiento, hemos gozado de su carácter, hemos bridando con una caipirinha y hemos caído en la tentación de su feijoada….

Obrigado, Brasil… Obrigado…

Seca tus lágrimas…

Endulza tu amargura…

Y deja que los vientos te lleven de regreso a tu gloria eterna…

david.m.faitelson@espn.com