El color de Faitelson

En el ‘Mundo de las Paolas…’

La sonrisa de una contagia la sonrisa de la otra. Y el deporte mexicano vive de sus hazañas, de su potencial, de su capacidad casi innata para vivir en un mundo donde generalmente al atleta mexicano le bastaba con sobrevivir.

Ellas viven su propio mundo, es el mundo de las dos Paolas, donde una impulsa su gracia, su elasticidad y su imaginación desde el trampolín y la otra empuña con fuerza la raqueta y trata de encontrar el rincón adecuado para enviar la pelota más allá de la posición del rival. 

Paola Espinosa debe ser la mejor clavadista en la historia del deporte mexicano. Paola Longoria debe ser la mejor deportista mexicana del momento.

Las dos suspiran, juntas, desde la villa panamericana del río Don.

En un país donde el deporte, como muchas otras cosas, no recibe un apoyo vehemente y donde la mujer históricamente ha sido marginada, ellas casi son un milagro de su naturaleza.

Espinosa tiene 28 años y ella sabe o presiente que sus días en la fosa de clavados  se están agotando. Ha ganado la impresionante cifra de 30 medallas entre Juegos Olímpicos (bronce en plataforma sincronizada 10 metros en Pekín 2008 y plata en la misma prueba en Londres 2012), Juegos Panamericanos y Centroamericanos, además del campeonato mundial del 2009.

Su personalidad y su fuerza mental le han mantenido en un sitio preponderante desde hace más de 20 años, cuando se tiró por primera vez desde la plataforma. “Esa primera vez que me lanceé fue algo entre risas y nervios. Pensé que a lo mejor me iba a doler, pero me gustó y me seguí. Mi hermana me había jalado, y ya no quiso lanzarse más”, cuenta.

En un deporte completamente distinto, México descubrió hacer un par de años a una de sus grandes fortalezas deportivas. La mejor raquetbolista del mundo, pero no solo eso; Paola Longoria ha logrado ejercer tal hegemonía sobre el juego y sobre sus oponentes que saca una gran distancia sobre su más ‘cercana’ perseguidora. Una jugadora de tenis que por accidente tomo el camino del racquetbol. Y a partir de ahí, raquetazo a raquetazo, pelotazo a pelotazo, se ha convertido en todo un mito dentro de su disciplina.

“En los últimos meses hemos competido por el segundo lugar. El primer puesto está definido”, dice la jugadora norteamericana Rhonda Rajsich, quien en octubre pasado logró ganarle por primera vez a Longoria tras 14 meses, 152 partidos y 37 títulos al hilo de la potosina.  “Ella se ha transformado en una obsesión”.

“Sé que han repetido ese pensamiento en muchas ocasiones”, dice Paola Longoria. “Pero lo más complicado no fue llegar a esta posición, sino mantenerse en el sitio. Es una lucha física y mental en la que tengo que sacrificar muchas cosas”.

Las dos son favoritas aquí en Toronto. Paola Longoria se ríe… Paola Espinosa la alcanza con una carcajada. ¿Presión por ganar? Sí, puede que exista, pero ellas lo esconden, lo disimulan, lo guardan bien, porque en el Mundo de las Paolas se vive, no se sobrevive.

david.m.faitelson@espn.com

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