El color de Faitelson

Milagro consumado

Los “milagros futbolísticos” casi no existen y, cuando aparecen de pronto, suelen confundirse o remitirse a hechos fortuitos o bien a temas que tienen que ver con cuestiones pragmáticas de esfuerzo, trabajo y disciplina. Sea por una razón u otra, estamos ante lo que debería proclamarse ya como un verdadero “milagro futbolístico”.

Un lunes 13, después de 13 jornadas, las Chivas amanecieron como líderes del futbol mexicano y basta con tener una memoria corta para entender que hace algunas semanas este equipo vagaba por la cancha provocando lástima y maltratando su rica y profunda historia. Las Chivas están de vuelta y puede que no tengan la capacidad de ofrecer ninguna garantía, pero es un equipo que puede competir.

Primero los futbolistas, después los futbolistas y siempre los futbolistas. Son ellos los que marcan la diferencia en la cancha, los que fallan y aciertan los goles, los que quieren y pueden cambiar el rumbo de una temporada. Michel, Salcido, Bravo, Marco Fabián, el Cubo, Salcedo, Fierro, De Nigris, Reina, Araujo, Pereira, Castro, Ponce, todos, posición por posición, han mejorado y han hecho que este Chivas luzca como un cuadro diferente. El entrenador, José Manuel de la Torre, que ha hecho una labor magistral, basado en la disciplina, en el respeto y en el trabajo. El Chepo también está de vuelta, tras días amargos, duros y difíciles de digerir. Y luego, los dirigentes, cada cual con lo que le corresponde, desde una posición delicada donde hay que manejar seres humanos, tomar las decisiones adecuadas y asumir los riesgos.

Chivas está de vuelta, con un futbol que entretiene y que ofrece resultados. Con un entrenador que mantiene los pies en la tierra. Con un dirigente -Néstor de la Torre- que sabe qué tipo de decisiones le convienen a un equipo como éste y con un personaje como Jorge Vergara, que pudo haber entendido, finalmente, dónde empiezan y dónde terminan las funciones de un dueño.

Y alrededor de este “milagro” hay cuestiones irrefutables como la que destaca que en un torneo invadido por jugadores extranjeros y naturalizados, el mejor es el que juega con 11 mexicanos y si está Chivas en buena forma, también lo está la generalidad del futbol mexicano.

Alejado de los problemas del descenso, líder general, con un futbol que alcanza para entretener y en la final de la Copa MX. Chivas está recuperado. Puede pelear, competir en el campo. Puede ganar y puede perder. Puede ser campeón y no serlo, pero el milagro ha ocurrido. 

 

david.m.faitelson@espn.com

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