El color de Faitelson

Miguel Herrera: “línea de 4”

Miami, Florida.- Miguel Herrera parece más relajado que nunca mientras que un inusual viento y frío en Miami sacude su abundante cabellera. “Lo mejor está por venir para el futbol mexicano”, dice el entrenador nacional. “Sé que tengo los pronósticos en contra, pero haremos un Mundial histórico”.

Rodeado de su familia, una esposa de carácter fuerte a la que no le gustan los reflectores que tiene que afrontar ahora su marido, con sus dos bellas hijas -Tamara y Michelle- que están listas para ser los dos “stoppers” de su defensa en la línea de 4 que él practica fuera de las canchas, tranquilo, contento y además consciente de la responsabilidad que le rodea, Miguel Herrera parece tener las ideas mucho más claras después del “tormentoso” final del año que afrontó en el futbol mexicano.

Para empezar y algo que parece muy positivo en su nueva encomienda, se ha desprendido de la camiseta del América. “Yo no soy americanista”, me aclara. “Soy un profesional. Estoy y estaré siempre agradecido con el América y con todas las instituciones que me han ayudado en mi carrera, pero el América, bajo mi óptica, pasa a ser un equipo más del futbol mexicano”.

Herrera sabe que el tiempo pasa rápido y que tiene apenas espacio para tomar decisiones importantes en los próximos meses antes de dirigir un Mundial que seguramente marcará su carrera. “Nadie se va a acordar de mis logros con los clubes”, acepta el entrenador. “Estoy consciente de que habrá un antes y un después de Miguel Herrera en relación directa con el Mundial”.

¿Tienes los futbolistas para hacer el Mundial que prometes?

“Tengo que buscar un equipo. No me sirven los nombres, lo que necesito es un equipo de futbol. Con La Volpe hablo regularmente, pero voy a buscar a Manolo Lapuente y ahora que viaje a Europa me sentaré a charlar con Javier Aguirre. Quiero recoger sus experiencias para aplicarlas en mi equipo y tratar de no cometer los mismos errores del pasado”.

¿Cuál es el problema principal del futbolista mexicano?

“El tema físico. Lo técnico y lo mental está superado. Mira el caso de Diego Reyes. Es un jugador de grandes aptitudes en la cancha, pero el físico no le permite competir en la Liga portuguesa. Ellos quieren que el chico crezca, se alimente mejor, trabaje en el gimnasio y después se convertirá en el gran futbolista que todos esperamos que sea. Esa es la diferencia con el jugador argentino, uruguayo y brasileño”.

Sonríe, gesticula. Es el mismo Miguel Herrera de siempre, aquel que despuntaba en el Atlante de La Volpe, que peleaba en el Toros Neza de Enrique Meza y que luego escalaba posiciones en la banca del Monterrey. Es el mismo Herrera de siempre, ahora con más responsabilidades, con un reto, con un sueño. Es el mismo Miguel Herrera de siempre, el que toma de la mano a su mujer, que abraza a sus hijas, que aquí, en “la cancha de la vida” juega siempre con 4 en el fondo.  

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