El color de Faitelson

Dos “Méxicos” distintos…

Domingo por la mañana en la televisión canadiense. Dos historias distintas retrataban dos “Méxicos” completamente opuestos. El México de la ignominia, de la desfachatez y de la corrupción y el México de personas que pelean, que salen a luchar todos los días, que se sacrifican y que con base al esfuerzo y a la entrega y a los sueños logran salir adelante.

En la pantalla de la CBC se dibujaba el rostro del narcotraficante Joaquín Guzmán Loera, el Chapo Guzmán y enseguida la dramática escena de Crisanto Grajales cruzando la meta del triatlón panamericano. Dos historias distintas de dos “Méxicos”, dos naciones que se debaten en la calle, en el campo, en el horizonte…

“Estaba muerto”, me dice Grajales, un veracruzano de 28 años que tuvo algo de notoriedad el año pasado cuando ganó la medalla de oro en el triatlón de los Juegos Centroamericanos y del Caribe. “Tenía las piernas dormidas al final y los metros parecían kilómetros, pero estoy feliz, muy contento”.

Y cómo no estarlo: México hizo el 1-3 en el triatlón de Toronto 2015 (Irving Pérez obtuvo la medalla de bronce) y Crisanto obtuvo el boleto directo de clasificación para los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro. Pero lo de Crisanto no fue una casualidad. Su noveno lugar en el ranking mundial del triatlón le daba cierta ventaja sobre sus contendientes panamericanos, incluyendo al canadiense Tyler Mislawchuk y al estadunidense Kevin McDowell (medalla de plata). “Han sido muchos días de arduo trabajo”, agrega el medallista. “El nivel del circuito mundial del triatlón me ha hecho llegar aquí con mucha confianza y con mucha fuerza. Esto no es producto de ninguna casualidad”.

El paso de las primeras horas de los atletas mexicanos en Toronto ha sido por demás promisorias. Aunque todavía luce lejana la marca de 42 medallas de oro de Guadalajara, los primeros lugares en clavados (Rommel Pacheco y Paola Espinosa) más el triunfo en el triatlón alientan al resto de la delegación a seguir peleando. Habrá que destacar los metales de plata que obtuvo la natación sincronizada en duetos y en equipos y las también preseas plateadas de Paola Díaz en triatlón femenil y de Alejandra Zavala en el tiro.

“Vamos bien”, dice el presidente del Comité Olímpico Mexicano, Carlos Padilla Becerra.

Dos países distintos en la pantalla de la televisión canadiense. Uno que nos llena de vergüenza, de rabia, de temor y el otro que nos alienta a seguir luchando, a pelear, a soñar, a seguir corriendo a pesar del dolor en las piernas que Crisanto Grajales, el campeón panamericano, sentía en los kilómetros finales de la prueba del triatlón. 

 

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