El color de Faitelson

Messi, sí… Cristiano, no

A mí me parece muy sencillo de resumir: Messi, sí… Cristiano, no.

El futbol más desarrollado del mundo buscó los mejores argumentos en sus mejores exponentes en las últimas 48 horas. El mejor futbolista de la época está en tono, en forma, en tamaño. El Balón de Oro del 2015 no estuvo en su producción acostumbrada, en su sitio, en su rendimiento.

El Barcelona arribo a Berlín de la mano, de las ideas y de las genialidades que Messi es capaz de entregar en un campo de juego. El argentino está como en sus mejores días y no solo eso, está ahora acompañado por otros dos futbolistas -Neymar y Suárez- que, sin estar dentro de su dimensión, logran acercarse al nivel que “el genio” propone.

Y Cristiano ha ido perdiendo condiciones en las últimas semanas mientras el Madrid trataba de sacar la cabeza para no ahogarse en todas las competiciones en las que aspiraba a contender. Hubo carencias en muchas partes de la cancha: el equipo nunca encontró la forma de suplir al croata Modric, el aparato defensivo se desmoronó cuando fue presionado, hubo lesiones, bajas de juego, y el Madrid empezó a sentir los síntomas de un cansancio, físico y mental, más evidente hoy cuando con casi media hora por jugarse, con el aliento de su público, no fue capaz de hacerle un gol a una Juventus decidida a no tomar más riegos. Ahí, cuando todos esperábamos la aparición del “otro genio”, el de los números implacables, el de las apariciones portentosas, el todo poderoso de los últimos metros, “el genio” Cristiano no apareció.

Y el futbol es así. Tiene momentos, situaciones, circunstancias, estados de ánimo, caprichos, imprevistos, y al final es justo, porque tan mezquino fue el futbol de la Juventus como el pobre ataque del Real Madrid. Tan real fue la propuesta del Bayern Múnich como la respuesta del mejor jugador de nuestros tiempos y de un “tridente infernal”, capaz de jugar en otra velocidad, en otra intuición, en otra revolución.

Berlín solo tuvo espacio para un “genio”. El otro se quedó dentro de la lámpara, esperando algún otro momento para aparecer. 

david.m.faitelson@espn.com

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