El color de Faitelson

Messi y Cristiano: no hace falta más…

El martes fue para uno y el miércoles, para el otro. Ejecución a ejecución, actuación con actuación, gol tras gol e historia ante historia. Los amantes del deporte somos afortunados. Tenemos ante nosotros uno de los grandes duelos deportivos de todos los tiempos. Una batalla amparada en la inteligencia, la destreza física, mental, la astucia, un encuentro de poder a poder entre dos de los mejores futbolistas de la historia.

Lionel Messi aprovechó tres días de su aún poderosa carrera (tiene 27 años) para descomponer la marca de más goles de la Liga de España y la de más goles en la Champions League. Unas horas después de que el argentino había marcado un hat trick con el Barcelona en Nicosia, emergió la figura de Cristiano Ronaldo, con el Madrid, en Basilea, para “advertirle” que mantendrá la batalla hasta las últimas consecuencias.

Los números son solo una imagen decorativa cuando Messi y Cristiano saltan a una cancha de futbol. Las estadísticas, la caída de récords, de marcas, de nombres legendarios son solo el monumento imaginario que se erige para conmemorar lo que cada uno de estos futbolistas es capaz de hacer sobre un rectángulo de pasto. Messi y Cristiano piensan más rápido que todos sus colegas en el campo de juego y ello los convierte en dos “seres supremos” en la historia del futbol.

La rivalidad, aunque ellos la nieguen, existe. Y existe a partir de una competencia entre dos grandes equipos de España y del mundo del futbol.

Las grandes rivalidades han contribuido en la historia del deporte y de la humanidad misma. Muhammad Ali y Joe Frazier, en el boxeo, o quizá Alain Prost o Ayrton Senna, en el automovilismo. El Magic Johnson y Larry Bird, en el baloncesto, John McEnroe ante Bjorn Borg en el tenis, Carl Lewis y Ben Johnson en el atletismo, Phil Mickelson y Tiger Woods en el golf y hasta el duelo entre los rusos Karpov y Kasparov en el ajedrez.

¿Dónde terminará este duelo? Nadie lo sabe. Tanto al argentino como al portugués les quedan aún temporadas a tope en su rendimiento futbolístico.

¿Cuál es mejor? Es una cuestión de gustos. Messi parece un futbolista más completo y Cristiano un rematador implacable. Cualquiera sería un legítimo ganador del Balón de Oro que la FIFA entregara el próximo mes de enero al mejor jugador del año.

Por ahora y más allá de las rivalidades de camiseta, sentémonos a admirar a un par de figuras ya de carácter legendario que salen a la cancha a deleitarse y a deleitarnos con sus grandes condiciones futbolísticas.

david.m.faitelson@espn.com

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