El color de Faitelson

Íker y la Copa…

Es una escena clásica del futbol de nuestros tiempos: Íker agitando la Copa en todo lo alto ante el grito frenético y las lágrimas de felicidad de los aficionados.

Del Estadio Da Luz a la Arena Sao Paulo. La misma ruta que hace más de 500 años siguieron los descubridores del nuevo mundo. Los vientos soplan en dirección al Amazonas y el futbol volverá a hurgar en su verano caliente a la búsqueda de un equipo que marque diferencia en la cancha y que sea capaz de atraer los sentidos de una tribuna y de una pantalla de televisión. ¿Candidatos? No hay muchos: El campeón España, el anfitrión Brasil, Italia, Alemania y Argentina. Y enseguida, aparecen Francia, Uruguay, Holanda, Inglaterra, Bélgica y quizá alguna representación africana.

El Mundial se juega en diferentes niveles: aquellos que aspiran a pelear por el título, otros que buscan acercarse a la gloria, algunos más que tratan de mostrar avances en su futbol y aquellos que se conforman con el glamour que significa pertenecer a los mejores 32 equipos del mundo.

¿Dónde está el sitio de México en esta Copa del Mundo? La pregunta es difícil de responder porque históricamente México ha sido un equipo que muestra aptitudes y condiciones en la primera fase del campeonato y que después, encuentra el límite de sus posibilidades. El problema es que esta vez México viene precedido de uno de sus peores momentos futbolísticos en la historia.

El entrenador nacional y los futbolistas envían, como tiene que ser, un mensaje positivo sobre sus aspiraciones. Las autoridades y los patrocinadores no parecen tan optimistas con en otros tiempos. Y los aficionados, de acuerdo con las últimas encuestas, tampoco están convencidos del éxito de esta selección. El periodismo, por su parte, está dividido, pero hay que tomar en cuenta que parte de ese periodismo participa directamente en los intereses comerciales de la selección y que, al final del día, su punto de vista se puede ver contaminado.

El Mundial está a la vista, damas y caballeros. Falta apenas un suspiro, casi nada. Las grandes selecciones y los mejores jugadores del mundo haciendo de este maravilloso deporte un gran espectáculo. Un verano caliente, un verano donde rueda el balón y se esparcen la ilusiones. Hoy, se vive de preguntas y de expectación. Mañana, podríamos ver la misma escena, una escena favorita de nuestra época con Íker agitando la Copa en todo lo alto.  

 

david.m.faitelson@espn.com

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