El color de Faitelson

Honduras, Panamá y un "deja vu"…

El anuncio de los juegos de preparación ante Honduras y Panamá y el simple hecho de ver una y otra vez la imagen del Chepo de la Torre en la televisión me han producido un deja vu, un vago recuerdo del pasado reciente del futbol mexicano, que no tuvo que ver con el afortunado Mundial ni con el resurgimiento de una generación, de una condición futbolística y de un nuevo entrenador. La esencia más reciente del futbol mexicano con respecto a la Concacaf no huele a rosas.

Aunque la Federación y la maquinaria que rodea a la selección intentaron tapar todo lo que ocurrió, espero que el futbol mexicano haya aprendido de aquella amarga experiencia en la última eliminatoria mundialista.

Para empezar, hay que entender que el partido de esta noche en Tuxtla Gutiérrez y el choque del domingo en Querétaro no son una “revancha” a lo que ocurrió hace algunos meses cuando estaba en juego el boleto a Brasil. Los duelos ante Honduras y Panamá son partidos de preparación y nada más.

Pero es una buena oportunidad para que el futbol mexicano tome que cuenta que las cosas han cambiado en Concacaf. Que más allá del nivel competitivo que mantiene Estados Unidos, Costa Rica ha dado un brinco espectacular. Que más allá del fracaso que tuvo Honduras en Brasil, es un futbol que habrá que tomar en cuenta. Lo mismo Panamá, que ha planeado las cosas con seriedad y que tiene une entrenador experimentado como Hernán el Bolillo Gómez. La prepotencia con la que el futbol mexicano veía al área de Concacaf debe cambiar.

Todavía sigo esperando el informe de lo que sucedió en aquella eliminatoria. A nadie le interesó ir más allá, entender por qué el futbol mexicano cayó en una depresión tal que era incapaz de ofrecer competencia ante sus rivales de área. En México, como ocurre con casi todas las desgracias, se tapan, se bloquean, se esconden.

Honduras y Panamá tienen sus virtudes, sus defectos, sus carencias. Son rivales del área. Habrá que jugar estos amistosos con seriedad y luego, cuando llegue la eliminatoria o la Copa Oro, mostrar las ventajas que tiene México como industria futbolística, para con futbol volver a aquella distancia que alguna vez existió.

La Concacaf no puede ser la misma para el futbol mexicano, de ninguna manera, sobre todo después de aquel “corto circuito”, que muchos quieren olvidar o esconder y que estuvo cerca de terminar en tragedia futbolística.  

david.m.faitelson@espn.com

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