El color de Faitelson

Histórico día para el futbol…

Dos cosas me vienen a la mente cuando pienso en la FIFA: poder y corrupción.

Entre la fuerza de un deporte y el dinero que genera ese espectáculo deportivo y la endeble calidad moral de personajes que hacen malos manejos emerge el organismo deportivo más poderoso y corrupto de nuestra historia.

Durante casi un siglo, la FIFA no solo crecía con tal fuerza, una fuerza desmedida que muchas veces le permitía colocarse por encima de los reglamentos y las leyes de países enteros. La FIFA era la autoridad, por encima del poder que sea. Así como los “cruzados” atemorizaban y aplastaban a su paso sosteniendo la cruz en una mano y La Biblia en la otra, la FIFA lo hacía a través de un balón de futbol. A la FIFA le ha importado poco las ilusiones y la esperanza de los pueblos. A la FIFA le importó siempre el dinero.

Lo que ocurrió ayer, a través del Departamento de Justicia de Estados Unidos, es un día histórico para el futbol. Es una oportunidad maravillosa de empezar a desmoronar una empresa que en la última época se ha agravado en temas de corrupción y de poca transparencia en sus manejos.

La Concacaf ha sido el detonante principal de este asunto. Su oficina, intervenida. Su presidente, y algunos de sus principales colaboradores, en camino a prisión y su reputación, deshecha. La Concacaf tiene que volver a nacer a partir de otras bases, de otro pensamiento, de otras ideas. Lo que pasó con Jack Warner y Chuck Blazer es parte de la misma y terrible enfermedad.

También, está claro, que el proceso de designación de los Mundiales del 2018 y del 2022 está afectado. FIFA tendrá que dejar que se investiguen y se tomen las medidas necesarias, desde cambiar la sede o cancelar el evento.

Y quizá lo más importante: el impacto principal de esta investigación debe llegar a lo más alto de FIFA: Joseph Blatter sabe que van por él, que el siguiente puede ser él. Y no puede ser tan desvergonzado para reelegirse el viernes. Debe desaparecer y dejar que la FIFA se reinvente como organismo.

Hasta ahora, la fiscal estadunidense ha hablado de malos manejos y de corrupción en temas en derechos de televisión y asuntos comerciales. La acusación formal de 47 cargos contra estas personas incluye crimen organizado, fraude electrónico y lavado de dinero, conspiraciones que abarcan dos décadas.

Irónicamente, el eslogan principal de la FIFA se refiere al Fair Play, al “Juego Limpio”, un juego limpio que no existe. Lo que existe en la FIFA es poder, impunidad, corrupción y abuso.

Es un día histórico para el futbol.

david.m.faitelson@espn.com

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