El color de Faitelson

De “Don Panchito” a “Don Ricardo”…

Los viajes de Don Panchito Hernández eran como las antiguas travesías de Marco Polo. Siempre volvía a Coapa con papel, especies, ideas y una pólvora que tarde o temprano estallaba sobre la cancha.

El América tenía una fórmula infalible: Lo que producía en casa, en su escuela, en sus sagrados campos de Coapa más lo que el directivo compraba en Sudamérica. Así llegaron Dirceu, Gamboa, Kiesse, Zelada, Santos, Romano, Uribe, Outes, Batata, Bacas, Fumanchú, Brailovsky, Luisinho y muchos más que se tradujeron en jornadas de brillo y campeonatos para el equipo.

El “nuevo paquete” incluye al colombiano Carlos Darwin Quintero, una de los mejores jugadores de la última época en la Liga de México, además de los argentinos Darío Benedetto y Cristian Pellerano y el lateral paraguayo Miguel Samudio. El America también ha transformado su modus operandi en el sentido de que contrata poco riesgo, apuesta por jugadores que ya ofrecieron ciertos resultados en el futbol mexicano.

Hace un par de años fue Chucho Benítez. Luego ocurrió con Vicente Matías Vuoso. El último fue Oribe Peralta y el que se vestirá de amarillo en las próximas horas es el colombiano Carlos Darwin Quintero.

El América ha encontrado en el Santos a una fuente de riqueza para reforzar a sus equipos, involucrando transacciones millonarias.

Algunas informaciones detallaban que el pase de Quintero le podría costar al América cerca de 15 millones de dólares, una cifra jamás alcanzada en México.

La contradicción llega en el sentido de que el América presume hoy un estado donde en todos sus niveles de futbol (Sub 20, Sub 17 y Sub 13) han alcanzado las finales y habiendo tenido tiempo en las últimas temporadas de exportar al futbol europeo a dos productos de su cantera como Raúl Jiménez y Diego Reyes, pero lo que contrata, sea mexicano como el caso de Oribe o extranjero como Benítez y Vuoso, llega procedente del Santos.

Carlos Darwin Quintero posee la calidad futbolística y las características que pueden darle al América una cuota de espectacularidad para el próximo torneo. Es además, una fórmula probada y segura con Oribe Peralta en el ataque. El experimento se hizo en Torreón. El América parece listo para aprovecharse de ello.

De los viajes de Don Panchito y hasta los cheques para Irarragorri. El América ha encontrado otro modus vivendi, una manera distinta de operar y de trabajar, que a muchos le gusta y a otros no, pero que indudablemente le ofrece resultados.

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