El color de Faitelson

Dinero, aquí... Futbol, allá

Es muy sencillo de entenderlo: el dinero está en la Copa Oro. El futbol y el nivel competitivo podrían estar en la Copa América. ¿Hace falta ser un adivino para saber qué torneo escogerá el futbol mexicano?

Miguel Herrera ha vuelto a tirar la pelota muy alto en el panorama futuro de la selección mexicana de futbol: Ganar la Copa Oro y llegar a la final de la Copa América. ¿Qué tanto miente o qué tanto exagera el entrenador nacional?

Ciento ochenta minutos ante Honduras y Panamá parecieron dejar en claro que México no tiene más allá de un equipo competitivo, que encontrar más de 20 futbolistas de primer nivel en el futbol domestico será una tarea titánica -casi imposible- y que las necesidades económicas siempre estarán por encima de las deportivas cuando se trata de temas de selección.

México está obligado a buscar al “medio boleto” para la Copa Confederaciones en su área futbolística, en la Concacaf. La Copa de Oro será la prioridad de Miguel Herrera y la Copa América, a jugarse en Chile en la primera parte de ese verano, podría convertirse, como ya ha ocurrido, en un lamentable desperdicio.

La última vez que el verano presento esa disyuntiva para el futbol mexicano -Copa Oro y Copa América- , la Concacaf se había encargado de “atarle las manos” al futbol mexicano obligándole a participar en el certamen de la Conmebol con un equipo de jugadores menores de 23 años. Esta vez, no lo hará, pero seguramente obligará a México a presentarse con su mejor equipo en Estados Unidos para efectos de orden comercial, lo cual sigue siendo una manera de “atarle las manos”.

Lo ideal, para mí, seria jugar a tope la Copa América, aprovechar la presencia de selecciones como Brasil, Argentina, Chile y Colombia para crecer en lo futbolístico y afrontar, como reto, alternativo, la competencia de una Copa Oro, cuyo nivel conocemos y sabemos que no dará para más.

No existe la capacidad ni la intención ni las formas de tomar una decisión como esa. La selección es un equipo de futbol que compite y gana para generar recursos. Lo que la mayor parte de los aficionados observa como una ilusión, para otros, es un vil, frío y substancial negocio. La Copa Oro es el negocio y no puede postergase. La Copa América puede esperar. 

 

david.m.faitelson@espn.com

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