El color de Faitelson

Descubrimiento en tierras lejanas...

Wellington, Nueva Zelanda.- El mayor “descubrimiento” del futbol mexicano en estas lejanas tierras pudo no haber sido el apabullante triunfo en la reclasificación ni el tan ansiado y sufrido boleto mundialista. El mayor descubrimiento del futbol mexicano aun en una época de penuria y angustia se llama Miguel Herrera.

“Sí, es uno de mis grandes anhelos. Algún día voy a ser el entrenador de la selección mexicana en un Mundial”. Jamás olvidaré esa frase en el jardín de la casa del amigo y colega periodista Carlos Albert en algún día de mediados de enero de 2008. Herrera compartía con nosotros la mesa de Futbol Picante, mientras se “recuperaba” de su salida de los Rayados del Monterrey.

Sus conocimientos futbolísticos, su estilo atrevido de juego, su legado “Lavolpista” jamás estuvo en duda desde sus días en Atlante, en Monterrey y aun en situaciones más comprometidas como las que afrontó en Tecos y Veracruz, pero había siempre una faceta explosiva de su carácter que preocupaba. Desde sus días como jugador, declaraba y acusaba a los árbitros y presumía un grueso archivo en la Comisión Disciplinaria y en sus primeros años como entrenador era expulsado con frecuencia. Recuerdo cuando en el Estadio Neza 86, cuando dirigía al Atlante, logramos con permiso de José Antonio García que se colocara un micrófono oculto en el traje en un partido ante el América. Aquello fue un espectáculo, con el diálogo hacia sus jugadores, los gritos, la presión que ejercía sobre el árbitro y sus reclamos para todo lo que hacía o dejaba de hacer en la cancha Cuauhtémoc Blanco.

Hoy, el Piojo está mejor que nunca. Maduro, consciente de sus virtudes y sus defectos. Frontal, abierto, dispuesto al diálogo. Su carácter ha evolucionado para ofrecerle un lado serio y profesional que siempre tuvo y que enseñaba poco. Ha mantenido su diálogo directo y franco con los jugadores y dirigentes y ha fortalecido ese “puente de comunicación” con los aficionados. Ha tenido la capacidad y la disposición que no tuvieron sus antecesores en el puesto para dirigirse a los medios.

La “pesadilla” por la que atravesó la selección mexicana en el proceso eliminatorio trajo, algo bueno. Un entrenador que, con el debido apoyo y los cambios sustanciales que requiere el futbol mexicano como organización, puede marcar el paso a los nuevos rumbos y tiempos de la selección nacional.

Miguel Herrera, el Piojo, a su máxima expresión. Él ha sido el gran descubrimiento por estas lejanas tierras.  

david.m.faitelson@espn.com · twitter@Faitelson_ESPN