El color de Faitelson

Todos somos 1.0233

En medio de la vorágine y el júbilo que significan los éxitos de un equipo como el América y en medio también del morbo que expresa atestiguar el profundo fracaso de Chivas, la mayor parte de los aficionados y de los críticos parecen haber olvidado el verdadero daño que está sufriendo el futbol mexicano.

Un daño irreparable e histórico que podría atrasar el proceso y los modelos de desarrollo del futbolista mexicano, pero no tenemos tiempo ni espacio para verlo y aceptarlo. Estamos tan preocupados por la supremacía, los goles y la supuesta espectacularidad del América, de un equipo plagado de jugadores no nacidos en territorio mexicano y de figuras extranjeras para darnos cuenta de lo que ejemplifica y significa la catástrofe del Guadalajara.

El verdadero dilema en este asunto es y seguirá siendo el futbolista mexicano. ¿Dónde, cuándo y cómo se detuvo su crecimiento? ¿Por qué dejó de ser el futbolista que ofrecía un sentido competitivo? La desesperación ha llegado a tal escala que ya hay quienes proponen de manera tajante que Chivas traicione las más sagrada de sus tradiciones: su mexicanidad.

El deterioro del Guadalajara ha ocurrido en un proceso de años, donde como no tenía problema con el asunto del descenso (el tema porcentual), la situación se agravaba y pocos le deban la importancia que merecía, pero ya el otro equipo, uno al que llaman selección mexicana, que también basa sus éxitos o fracasos en el material mexicano, sufría por una inesperada baja de juego durante la eliminatoria. Coincidentemente José Manuel el Chepo de la Torre estaba al frente de ese conjunto que estuvo a nada de quedar fuera del Mundial.

El sábado en Tuxtla Gutiérrez, con el partido 1-1, el técnico local, Sergio Bueno envió al campo a los colombianos Andrés Andrade, Avilés Hurtado y al brasileño Wilson Thiago. En unos minutos, Jaguares encontró las condiciones para ganar el partido. A Chivas, con sus mexicanos, no le alcanzó.

Históricamente, Chivas siempre encontró la manera de sostenerse en una faceta competitiva jugando con nativos. Chivas hizo que su tradición fuese una ventaja y no una desventaja. Los tiempos, sin embargo, podrían haber cambiado.

El 1.0233 es para mí más que un número, más que un porcentaje, más que un cociente. Es una advertencia del nivel hasta donde ha caído el futbol y el futbolista mexicano. No solo Chivas, todo el futbol mexicano tendría que preocuparse por el 1.0233.  

 

david.m.faitelson@espn.com

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