El color de Faitelson

Lo de Cristiano es casi una hazaña

Lo de Cristiano Ronaldo tiene tintes de un “heroísmo futbolístico” muchas veces poco reconocido y entendido.

Y no son los 69 goles, la manera en que se puso a los hombros a la selección portuguesa en los momentos más complicados o incluso su personalidad y su temperamento a prueba de todo. Lo de Cristiano tiene tintes de gesta, de hazaña, de epopeya, porque ha sido capaz de competir -sin competir- por un premio que ni siquiera estaba en juego este lunes en territorio suizo: el del mejor futbolista del mundo.

Nunca antes, al menos en la última época, la elección al Balón de Oro de la FIFA se había apegado tanto a la polémica. Pero la pregunta es: ¿Realmente se estaba premiando al mejor futbolista del mundo? La respuesta podría ser difusa.

Anoche, en el Palacio de Congresos de Zúrich, cada quien parecía tener su propia legitimidad en la cancha: Uno de los mejores de la historia, el mejor de los últimos meses y un tercero que representaba los intereses del mejor equipo del año. En ese orden -Lionel Messi, Cristiano Ronaldo y Frank Ribery- arribaron a la gala de la FIFA. En ese mismo orden, se fueron.

Lo de Cristiano, como lo dijo el propio Messi, “es admirable”. Ha culminado un año lleno de goles, de efusividad y de talento. El portugués es uno de los jugadores más certeros y confiables en los últimos 40 metros de la cancha. Y aunque su temporada no le sirvió demasiado a las utilidades netas del Real Madrid, ha hecho lo suficiente para mantenerse en un nivel al que evidentemente pertenece.

Cristiano solo tiene un pequeño y a la vez complejo problema en la competencia del mejor futbolista de la época. Ese problema se llama Lionel Messi.

El premio al mejor futbolista no estaba en juego y no dependía tampoco del voto de los entrenadores y capitanes de las selecciones nacionales o del capricho de la propia FIFA. El reconocimiento, más que premio, seguía descansando en las piernas, en el corazón y en la inspiración que ha pregonado el número “10” del Barcelona. Y así, mientras el mundo del futbol se empeña en comparar a Cristiano con Messi, a Messi se le compara con los grandes “semidioses” de este deporte como Pelé, Maradona, Cruyff y Beckenbauer.

Cristiano es un justo ganador del Balón de Oro y es casi “un héroe”, un héroe porque a pesar de respirar y de vivir en la misma época que Lionel Messi, ha tenido la capacidad de pelear con él, de emparejarlo en ciertos momentos, de sembrar cierta duda y competencia cuando se trata de elegir al mejor.   

david.m.faitelson@espn.com

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