El color de Faitelson

Todo por una Copa…

Me pase toda la noche buscando algún motivo válido para “venderles” la final de la Copa MX. Tras un exhaustivo recorrido por mis neuronas, recordando la sonrisa tímida de Decio de María, encontré, al fin, un poco de motivación y algo de inspiración.

Típico del futbol mexicano. Ese que arroja acertijos, que vive de caprichos y que deja la coherencia y la lógica siempre para una mejor ocasión. Dos equipos que comenzaron el campeonato armados para evitar el descenso van a jugar la final de la Copa MX.

Un Puebla que lucha por salvar la categoría y hasta la plaza como equipo de Primera División y unas Chivas cuyo entrenador insiste en que el principal objetivo radica en estabilizarse dentro de la tabla porcentual, chocarán el 21 de abril por la devaluada Copa MX en el Estadio de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla.

En apariencia, al Puebla, no le sirve demasiado el trofeo si no puede mantenerse en Primera División, y a las Chivas le significaría un premio de consolación para la rica historia que acompaña a su camiseta.

Es verdad: El Puebla cambia este boleto a la final de la Copa MX por los tres puntos que diputará el fin de semana, en la Liga, ante la UdeG, su rival directo en el tema del descenso, pero al interior de su plantilla, un histórico jugador que resultó fundamental para allanar el camino a la final vive sus últimos minutos como futbolista. Cuauhtémoc Blanco anotó un gol y su inspiración terminó siendo primordial en la goleada sobre el Monterrey. La Final de la Copa MX supone ser el último capítulo de una de las carreras más gloriosas en la historia del futbol mexicano. Verlo jugar, correr, luchar, dar indicaciones, intentar sus viejos amagues, anotar goles, meter centros es un lujo que su trayectoria merece hasta el silbatazo final.

Y del otro lado, están las Chivas. Un equipo grande, poderoso en temas pasionales y que a lo largo de su trayectoria siempre ha tenido espacio para levantar trofeos. Puede que sea de Copa, que no le sepa a lo mismo que uno de Liga, que no le ayude en asuntos porcentuales, pero un título es un título y cuando te llamas Chivas debes tirarte por él como desesperado.

Cuauhtémoc merece irse como un campeón y Chivas no puede desperdiciar la oportunidad de llevarse el trofeo a sus vitrinas y de darle la vuelta a La Minerva gritando que es campeón.

La Copa vale, podría valer muchos más de lo que todos pensamos, imaginamos y soñamos.

david.m.faitelson@espn.com

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