El color de Faitelson

Chivas: bajo el tormento de siempre…

Jorge Vergara sigue empeñado en lo mismo. Lo que ya no me queda claro si es salvar a Chivas o hundirlo para siempre.

Nada extraño que el mundo de Chivas amanezca en zozobra, en confusión y al borde de otra crisis.

Y no está mal que amenace, insinué y haga, como finalmente hizo, un cambio de entrenador. Ello ha sido normal en su vida de los últimos años, pero lo que parece ser delicado y complicado son las formas que utiliza: ¿Entrevistar a un director técnico justo cuando José Manuel el Chepo de la Torre dirige el entrenamiento de un equipo que lucha por los puntos y por la salvación? ¿Qué pensarán los futbolistas de ello? ¿Qué tipo de "relación" peligrosa propone que Néstor de la Torre, el hermano del Chepo, sea el hombre que aparezca en esas negociaciones? Como siempre, Chivas y su "mundo", un "mundo" que establece situaciones raras, comportamientos que parecen buenos, pero que no lo son tanto. Amagues, insinuaciones, mentiras, vacilaciones.

En el momento en que se encuentra como equipo de futbol, como institución misma, Chivas no necesita de una gran chequera o de una gran visión administrativa. Chivas necesita hacer las cosas con calma, meticulosamente y entender que "la sangre" y "el corazón" están por encima de cualquier otro tema en esta situación.

El argentino Matías Almeyda puede ser un gran prospecto como entrenador para dirigir a Chivas. Puede tener ideas, conceptos y pensamientos muy claros, pero no sabe lo que es y lo que significa el Guadalajara, no conoce su historia, sus colores, sus secretos, sus vericuetos y Chivas necesita de alguien que entienda perfectamente bien "el tipo de juego" que se está jugando -no hablo de una cuestión táctica- sino de todo lo que significa la lucha que está sosteniendo el Guadalajara en los últimos tiempos.

La mejor medicina para Chivas es la estabilidad. No había nadie mejor para el trabajo que los hermanos De la Torre. Néstor y Chepo juntos, tratando de resolver una problemática en la que el equipo se metió gracias a malas decisiones de los últimos años.

Pensé que Jorge Vergara había aprendido ya. Que no volvería a poner al equipo y a su propia institución en una situación de desasosiego e intranquilidad, pero veo que no, que le gustan este tipo de parajes, que parece disfrutarlos y que, a través de ellos, envía un mensaje contundente de que el Guadalajara es un claro aspirante a descender.

david.m.faitelson@espn.com
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