El color de Faitelson

Chivas: lo peor ya pasó…

La tarde se hacía noche en Puebla. Oscura y profunda desde los volcanes. Fría y húmeda desde la cancha de la Benemérita. El golpe de derecha, con el empeine, del Cubo que sacude las redes. El grito profundo de “Chivas, Chivas…”. Los empujones llenos de euforia de Omar Bravo para un Chepo que esta vez no podía ocultar la emoción. Salcido que eleva una plegaria al cielo y Marco Fabián que cierra los puños en todo lo alto.

Cuando el horizonte se pintaba de nubes, de miedos y de angustia, Chivas recordó quién es, de dónde viene y de qué está hecha su camiseta. Una reacción basada en el espíritu le dio al Guadalajara otro tipo de despertar para este lunes.

Las Chivas no se han salvado aún, pero si siguen jugando con la misma energía y entrega del sábado en Puebla, estarán muy cerca de lograrlo.

Reconociendo sus defectos, sus profundas debilidades en la cancha, el equipo sabe qué es lo que quiere y lo más importante, sabe cómo lograrlo. Además, tras lo visto en las últimas jornadas, el entrenador ha logrado amalgamar un equipo con la misma mentalidad: todos corren, todos meten la pierna y todos luchan. Chivas es hoy equipo con un alma, donde el futbolista se bate “a muerte” por salvar al compañero y donde el fin común es más importante que un éxito personal.

Y sin embargo, el fin de semana tuvo tiempo de dejarnos un “héroe”: Érick el Cubo Torres salió de la banca para darle la fortaleza que tanto necesitaba Chivas en la zona de definición. Un jugador que tras un año en el exilio ha crecido futbolística y mentalmente. Es una lástima que a sus 22 años y con todo un camino por delante, alguien en Chivas haya tomado la decisión de venderlo a la MLS. Cuando parecía que podría convertirse en la respuesta al gol que Chivas tanto ha buscado desde la salida del Chicharito y en los días finales de Omar Bravo, el Cubo deberá reportar próximamente con el Houston Dynamo, que es el nuevo dueño de su contrato.

Chivas tiene por delante un calendario complicado: Toluca, Atlas, León, Tijuana, América y Tigres, pero queda claro que ha recuperado carácter y cierta forma futbolística. Y con eso, más su extrema pasión, será suficiente para salvarse. Viene ahora otro proceso complicado: lograr que este Guadalajara regrese al sitio donde históricamente le corresponde competir.

Por lo pronto, lo peor en Chivas pudo haber pasado ya.  

 

david.m.faitelson@espn.com

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