El color de Faitelson

Chivas: ni el mejor ni el peor…


En el "revolucionado" mundo de Chivas, la mayor parte de los mensajes que le llegan al club son confusos y contradictorios.

Para algunos, Chivas es un "enfermo desahuciado", y para otros, entre ellos la revista Forbes, Chivas es uno de los cinco equipos mejor valorados de todo el continente y el número uno de México. ¿A quién hay que creerle?

El técnico José Manuel Chepo de la Torre recordó que aún está en el inicio de un plan a largo plazo: tres años para normalizar el estatus de Chivas en el tema del porcentaje, mientras el dueño, Jorge Vergara, visitó ayer Verde Valle con una tenue sonrisa reflejada en su rostro. Pero ni eso apacigua la tormenta: Chivas vive lleno de presiones, temores e insinuaciones. El primero se refiere a que cada fin de semana debe luchar contra sus fantasmas; es el último en la tabla de cocientes y puede descender, pero ese hipotético descenso no va a ocurrir el domingo, ni dentro de dos semanas y ni siquiera este mismo torneo. Chivas vive bajo el morbo de quienes lo apuntan cada fecha como el descendido, lo cual envía mensajes poco positivos a su plantel.

La otra historia es una que el futbol mexicano no quiere o no puede admitir. La nómina de la mayor parte de los clubes están inundadas de jugadores extranjeros y naturalizados, y en ese panorama, al Guadalajara le cuesta trabajo sostenerse en una faceta competitiva. A lo largo de la historia, bien o mal, con torneos irregulares, Chivas, con su política de solo nativos, se mantenía como uno de los grandes contendientes del futbol mexicano. En los últimos tiempos, las cosas han cambiado radicalmente, y de competir en la parte alta de la tabla se transformó en un equipo irregular.

Para Chivas no hay otro camino más que salir a jugar y mejorar con lo que tiene. Debe trabajar más a fondo en sus fuerzas básicas, producir los mejores futbolistas y contratar con oportunidad e inteligencia para así pelear en la nueva Liga que ofrece el futbol mexicano. Y para ello, estoy seguro, Vergara entiende que requiere una peculiaridad por la que no se ha caracterizado su administración: continuidad, continuidad en los procesos, en los proyectos y en las personas que tiene al frente del club.

Aunque los mensajes puedan ser contradictorios, Chivas no es ni el peor ni el mejor del mundo. Es un club grande, tradicional, histórico y orgulloso que encontrará la manera de dejar atrás sus problemas y competir en los nuevos tiempos que el futbol mexicano plantea.

david.m.faitelson@espn.com
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