El color de Faitelson

Chile y Argentina: para soñar…

Para “frotarse las manos” y para ilusionarse: la Final de la Copa América ha resultado en una Final soñada, porque más allá de los nombres, de las condiciones, de los equipos, de los sistemas, de los intereses y del resultado mismo del juego están y deben contar las intenciones: Argentina y Chile han sido dos selecciones que se han preocupado por alentar un juego ofensivo, alegre y por momentos espectacular. Están aquí, justo, por esos méritos.

Sobra decir que cualquiera de los dos puede levantar este sábado el trofeo de campeón de la Copa América. Lo que esperamos todos es que, en el trámite del partido, se desvelen algunas de las grandes condiciones que tiene cada uno de los protagonistas. Talento e imaginación, sobran.

Chile está por méritos propios en la Final. Más allá de que juega en casa y más allá de cierta polémica sobre que los árbitros le han favorecido, el equipo de Vidal, de Alexis, de Vargas y de Valdivia ha tratado de jugar bien al futbol. Es un equipo que genera cualquier cantidad de oportunidades de gol, que toca el balón y que siempre piensa en la portería contraria y en ganar el partido.

Y Argentina no solo tiene uno de los planteles más poderoso del futbol moderno, tiene en Lionel Messi al mejor jugador del mundo y tiene otros futbolistas que han aprovechado la Copa para elevar su nivel competitivo: Di María, Pastore, Agüero, Higuaín y Mascherano. Creo que lo más importante que hay que observar en esta selección argentina es un cambio de mentalidad con respeto a la que afrontó el Mundial del 2014, donde bajo la conducción de Alejandro Sabella, el equipo parecía más preocupado por defenderse que por atacar. Esta Argentina ha recuperado parte del espíritu que alguna tuvo en los gloriosos días de Menotti y en la corriente que más tarde Bielsa y otros trataron de inculcarle. Un futbol que no pierde el orden, pero que siempre está decidido a ir hacia el frente.

Justo cuando la Copa América perdía condiciones en la cancha, apegado a más a aspectos controversiales, a la carencia de algunas figuras, al capricho y al miedo de los entrenadores y de sus planteamientos, Argentina y Chile aterrizan en una Final que se antoja para convertirse en una jornada memorable de futbol, donde el trance, el desarrollo, la historia, promete colocarse por encima de la pasión que conlleva al resultado.

david.m.faitelson@espn.com

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