El color de Faitelson

"El Chicharito" vs. "El Chicharito"

Cuando apenas el poderoso impacto de pierna izquierda sacudía las redes de la portería en Riazor, los detractores de Javier El Chicharito Hernández ya parecían listos para atacar: ha entrado al campo cuando todo estaba definido y cuando un equipo, notablemente superior en talento y en recursos, estaba masacrando al rival.

La única realidad es que El Chicharito hizo lo que tenía que hacer o lo que le dejaron hacer o quizá lo que mejor saber hacer. Entró a la cancha, otra vez, con menos minutos del número que señala el dorsal de su camiseta blanca y aprovechó cada segundo para dejar en claro la utilidad que tiene como futbolista. Y resulta que el madridismo se entera que el elemento que llegó por la puerta de atrás, que cayó al cuarto para las doce cuando los registros en Europa estaban cerrándose, que no era Radamel Falcao, que no tenía ni los tamaños ni los argumentos para alinear en un equipo de esta trascendencia y tamaño histórico, muestra sus aptitudes con puntualidad y esmero.

Nada de lo que ocurrió en esos últimos minutos en La Coruña debe asombrarnos. La carrera de Javier Hernández en el futbol europeo ha estado llena de parajes donde él aprovecha lo poco que le dejan los demás y logra que esas “sobras” terminen jugando a su favor.

El Chicharito conoce y reconoce sus limitaciones, pero también sabe que la única manera de hacerle frente y superarlas es estar en el sitio adecuado y en el momento adecuado. Él juega un partido donde no le sobra tiempo, ni a veces espacio, ni oportunidades.

La vida en un equipo como el Real Madrid no debe ser sencilla para un futbolista. La presión de rendir está presente en cada momento. Presiona el propio equipo, presiona el entrenador, presiona la crítica, presiona el aficionado. Solo una mente preparada puede soportar ese tipo de presiones. Chicharito lo está, está preparado para ello.

Se equivocan aquellos que dicen que Javier Hernández está disputándose la oportunidad con un futbolista como Karim Benzema. El Chicharito tiene su propia competencia, una batalla particular: es contra el tiempo, contra la presión, contra las críticas, contra aquellos que no creían en él para vestirse con la camiseta del Manchester United e incluso para aquellos que aún no creen que tenga la capacidad para defender los colores del Real Madrid. Es El Chicharito vs. El Chicharito. Los demás, observan y critican.   

 

david.m.faitelson@espn.com

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