El color de Faitelson

Caixinha: lo vamos a extrañar…

A su manera, a su estilo, a su tiempo... Bajo la picaresca mirada que siempre mostraba, con el semblante tranquilo -de que no mataba ni una mosca- educado y caballero para algunos, un dos caras, casi un "barbaján" para otros, pero Pedro Caixinha encontró la manera de que el Santos y el futbol mexicano lo extrañe de manera profunda a la mañana de su partida.

Cuatro derrotas, 9 goles recibidos en cinco partidos y 3 puntos de 15 disputados, pero ningún número parece sólido para forzar la salida de un entrenador que hace menos de 3 meses conseguía un título y cuyo legado para el club y para su posteridad suponía ser más importante que cualquier trofeo o resultado inmediato.

Pedro Caixinha se fue y eso queda claro, lo que no queda muy claro, conociendo al presidente del Santos, Alejandro Irarragorri, si la decisión obedeció a una cuestión administrativa del equipo, o quizá a un tema de "agotamiento" entre ambas partes o a una decisión personal del entrenador que requería un poco de calma alrededor de su vida.

Caixinha queda "en libertad" justo en un momento en el que el futbol mexicano atraviesa por un proceso delicado, donde debe reencaminar un proceso y encontrar a la persona adecuada para tomar el puesto de entrenador. La pregunta debe ser directa: ¿Es, puede y está a tiempo Caixinha de ser un "candidato" a la selección mexicana? Mi respuesta sería que sí. Pero no sé si los tiempos estén sincronizados y si los esfuerzos de la Federación Mexicana de Futbol vayan encaminados hacia otro rumbo. El hecho de afirmar que Caixinha sería una buena opción no intenta dañar a nadie.

Yo creo que la mejor parte del trabajo de Caixinha se refleja en la manera en la que se ha beneficiado y obtenido las mayores virtudes del futbolista y cómo lo ha traducido en equipos competitivos. Un hombre claro, directo, que combina la disciplina férrea del europeo con cierta relajación del latino, que entiende que dirige seres humanos, pero que también sabe que hay ciertas normas científicas que van apegadas al resultado de este deporte.

Nunca pareció "un disparate" la posibilidad de que Caixinha pudiese estar cerca del Tricolor y tampoco lo sería hoy, cuando se requiere de una transformación estructural en la manera en la cual se ha trabajado en las selecciones mexicanas. Caixinha tendría mucho que aportar. Siempre lo ha tenido, bajo esa picaresca y sutil mirada, para aquellos que lo quieren y hasta algunos más que lo odian, siempre habrá una posición de respeto para un personaje tan competitivo como él.

david.m.faitelson@espn.com
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