El color de Faitelson

Bravo por Bravo…

Debe ser una de las últimas conexiones, referencias, lazos con el antiguo jugador del Guadalajara. Su tipo de sangre tiene ciertas semejanzas con el de Chava Reyes, el de Héctor Hernández, el de el Tigre Sepúlveda y el de el Chololo Díaz. Es, también, la última esperanza de las Chivas.

Ha tomado el papel que justamente le corresponde: el de un líder, que corre más que nadie, que lucha intensamente por cada balón, que está donde debe estar en la cancha y fuera de ella. Y en el "amargo panorama" de un club histórico, ha tenido tiempo para colocar su nombre en un sitio sagrado dentro de la leyenda de un club al que le sobra prosapia. Omar Bravo tiene 35 años, también tiene más goles que nadie en la historia del Club Deportivo Guadalajara y se mantiene entre los mejores anotadores de una Liga que, generalmente, reserva ese departamento para jugadores no nacidos en México.

Es impresionante verlo correr en solitario por varios parajes de la cancha. Es increíble que aún logre desplazamientos en donde se mantiene en el mismo nivel físico que su compañero en ataque, Carlos Fierro, al que casi le saca unos 15 años. Es fascinante ver cómo desgasta a la defensa contraria, genera espacios e inventa goles como el del sábado en el Estadio Azteca.

Bravo ha puesto el ejemplo de cómo debe actuar un futbolista integral de Chivas en un momento tan delicado en la historia del club.

Las preguntas hoy podrían estar centradas en dos temas: el primero, si sus condiciones y su edad le darán para alargar su trayectoria en el Guadalajara - hace unos meses se especuló que estaba pensando en retirarse y hace algunas semanas se hablaba de que analizaba ofertas parta volver al futbol de Estados Unidos-, y la otra es más inmediata: ¿Podría Omar Bravo aparecer en el llamado del Tuca Ferretti para el partido del 10 de octubre ante Estados Unidos? Yo creo que Bravo dejará a las Chivas solo hasta el día en que lo vea alejado de temas de descenso y en el sitio donde históricamente le corresponde competir. Y dos: me parece que Ferretti lo puede llamar. Anda en buenas condiciones, es un jugador con experiencia y si encuentra goles en Chivas, los puede encontrar en Pasadena.

Bravo por Bravo. Es la última conexión del jugador de Chivas con el alma del jugador de Chivas, un tipo que siente la camiseta, la responsabilidad, que corre, que pelea, que no desfallece. Es Omar Bravo, la última esperanza que Chivas tiene para abandonar la época de hambruna.

david.m.faitelson@espn.com
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