El color de Faitelson

Brasil: la identidad perdida…

Río de Janeiro, Brasil.- “Era un jugador rigurosamente brasileño. Tenía la fantasía, la infantilidad, la improvisación y la sensualidad de nuestros típicos cracks”: Nelson Rodrigues, dramaturgo brasileño.

El candado de la sala de trofeos resguarda una joya preciada: el trofeo de campeón del campeonato carioca de 1926…

“Aquí nació un fenómeno”, reza la leyenda sobre la vieja pared que domina el horizonte de la portería sur…

Sao Cristovao: El pequeño club fue fundado hace 116 años. Está a unos cuantos metros del Estadio Maracaná en un barrio de clase obrera en Río de Janeiro. Actualmente juega en la Tercera División del campeonato carioca. Por esta misma puerta, hace más de 30 años, apareció un chico espigado, fornido, que combinaba velocidad, determinación y fuerza con la pelota en los pies… Sus primeros entrenadores le decían Fenómeno… Era Luis Nazario de Lima, Ronaldo.

En la única cancha que tiene el club, aparece la figura desgarvada y descuidada de un hombre que sobrepasa los 60 años. Perivaldo Lucio Dantas fue un lateral derecho del Botafogo, del Palmeiras y de la selección brasileña en aquella gran generación de los años ochenta. Hoy es visor y entrenador de futbol. Según él, el futbol brasileño dejó de generar futbolistas del estilo de Ronaldo por la influencia del futbol europeo… Dice que el brasileño dejó de actuar y de ser brasileño en la cancha.

Felipao, el entrenador, dice que hay un “complot” para afectar a Brasil y Neymar, el único jugador que parece quedar en la cancha que juega con la alegría y el ímpetu brasileño.

Brasil necesitará de todo esta tarde en el Castelao de Fortaleza para enfrentar a Colombia en los octavos de final. En la confusión de ideas, Brasil tira su suerte en su Mundial y juega con el fenómeno social que el futbol significa para casi 200 millones de personas.

El viejo club de las paredes despintadas, de las graderías dañadas por el sol y del ruido y la contaminación producida por la autopista que marcha al aeropuerto de Galeao, el pequeño club que vio nacer a un fenómeno, donde los niños juegan y sueñan con ser el próximo Ronaldo.

El antiguo club de Sao Cristovao, uno de los últimos refugios, vestigios, del jogo bonito, de la alegría por jugar, por vivir y por soñar en una cancha de futbol… Un club brasileño, el club del Fenómeno

 

david.m.faitelson@espn.com

twitter@Faitelson_ESPN