El color de Faitelson

Berlín fue del Barca...

Berlín, Alemania. Esta noche, en Berlín, han vuelto a ganar los “buenos” de la película del futbol.

Para regocijo de muchos y para envidia de otros, el Barcelona es un equipo que será recordado dentro de 50 o 100 años como uno de los referentes del futbol, del deporte y de la vida misma. El verdadero legado del Barcelona no son las 4 Copas de Europa en los últimos 10 años. El verdadero legado del Barcelona es dignificar al futbol espectáculo.

Y puede que haya atravesado por algunos parajes del juego de cierta confusión o que la Juventus, más con base al espíritu y al juego duro que a una condición futbolística plena, haya podido equilibrar el partido, pero nadie ha abandonado el viejo Estadio Olímpico con alguna duda de que hemos visto al mejor club de futbol del mundo, de la época y quizá de muchas épocas.

Un Barcelona comandado por un genio que se viste todas las tardes de futbolista y que, incluso, cuando aparece menos, como este sábado, tiene lo necesario para marcar diferencia. Lionel Messi no requiere de mayores presentaciones. Es el mejor futbolista que existe porque piensa y actúa más rápido que los demás. Porque tiene más aptitudes que cualquiera y porque es un ganador en toda la extensión de la palabra.

Un Barcelona que se da tiempo para todo: despide a Xavi, un emblema que ganó 25 títulos en el club, levantando la quinta Copa Europea. Un Barcelona que recupera mental y futbolísticamente a Luis Suárez, menos de un año después de aquel incidente en los campos mundialistas que amenazaban a su carrera profesional. Un Barcelona que puso a Neymar en el mapa del futbol más desarrollado del mundo. Un Barcelona que cuida su sangre, su linaje, en personajes como Iniesta, Piqué, Busquets o el propio Messi. Un Barcelona generoso, agresivo cuando hay que serlo, comprensivo en otras situaciones. Un Barcelona que puede ganar un triplete con Guardiola o con Luis Enrique, pero que jamás traicionara su estilo de juego.

A las 11 de la noche con 23 minutos, Michel Platini le entregó la Copa de Campeones de Europa al mejor club del mundo. Enseguida, Xavi, la puso en todo lo alto. El futbol suspiro, descanso, encontró un motivo para seguir creyendo y para seguir soñando.

david.m.faitelson@espn.com

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