El color de Faitelson

Barca: “Vivito y coleando”

No solo está en juego el resultado de un equipo de futbol, también, podría estar, en juego, la reputación y el estilo futbolístico de toda una época.

Novena minutos después en el Camp Nou, pasó lo que tenía pasar: el Barcelona está entre los 8 mejores equipos de Europa, el Manchester City va a casa y si este es el nivel de crisis de Lionel Messi entonces no habrá ningún problema.

El Barcelona resolvió con categoría el duelo de vuelta ante el City en los octavos de final de la Champions, con una actitud distinta a la que tuvo en la Liga ante el Valladolid el fin de semana y con un futbol que en esencia sigue apegándose a su doctrina. Todo ello llegó hoy justo cuando algunas voces de alarma presagiaban, por enésima ocasión en los últimos tiempos, el derrumbe del cuadro catalán, cuando los reflectores se avocaban al estado físico y mental del mejor futbolista del mundo y también cuando Franz Beckenbauer, una leyenda viviente del deporte de todos los tiempos, se atrevió a trastocar las fibras más sensibles del futbol, criticando el estilo blaugrana que ha marcado la época.

En el plano individual, Messi y Neymar hicieron un gran esfuerzo para entenderse mejor y por correr y participar más, situación que terminó por contagiar al resto de sus compañeros. El Barca siguió teniendo el balón y siguió tratando de “tejer”, por grandes parajes del juego, su futbol articulado y explosivo. Sin ser el Barcelona de antes, volvió a ser un equipo que alcanzaba notas sobresalientes mientras buscaba la potería contraria.

Si este es el Messi en crisis, el que anda distraído o el que se está cuidando las piernas para el verano, también es un Messi que puede ponerse a los hombros a un equipo y llevarlo a la obtención de trofeos. Me gustó su reacción ante la crítica y la manera en que respondió en el campo.

El Barça mantiene las aspiraciones de competir por el título europeo, donde el Bayern Múnich levanta la mano para ser su sucesor estadístico y moral, para seguir pensando que en la Liga y en la Copa puede jugarle al tú por tú y vencer al Real Madrid. El Barça puso las cosas en su sitio otra vez, normalizó las aguas y apaciguó la tormenta que, en un vaso de agua, a su alrededor, se estaba formando. El Barca tranquilizó a todos, envió un mensaje claro y contundente al Bayern, al Real Madrid y de paso a Heer Beckenbauer.

david.m.faitelson@espn.com

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