El color de Faitelson

América: tan perfecto que asusta…

Tan fuerte, tan formal, tan seguro, tan exacto, tan perfecto…

Que podría solo existir en nuestra imaginación…

El América se comporta como un “Príncipe Azul”. Hace lo que tiene que hacer para ganar. Suple sus carencias sin problemas y deja la espectacularidad para el “Cirque du Soleil…”. ¿Cómo no idealizar a este América? ¿Cómo no creer en él, cuando temprano, aun con varios días de sol por delante en el verano, el equipo no encuentra angustias ni contratiempos? ¿Quién eres, América? ¿Qué tienes, qué no tienes, qué buscas, qué escondes?

El América no necesitó de mucho el sábado en el Universitario de San Nicolás de los Garza. Raúl Jiménez apenas dio un “taconazo” y luego se marchó junto con su pensamiento hacia el Atlético de Madrid. La ausencia de Sambueza no se notó demasiado en un medio campo plagado de jugadores que corren y meten la pierna.

La zaga se acomodó de acuerdo con sus carencias… Y cuando el Tigre, el rival, se ponía más bravo, lo acabó con un contragolpe letal. El América se probó en un escenario que históricamente ha sido difícil para los visitantes y que albergaba cierta esperanza tras un promisorio inicio de campeonato. No pasó nada. El América se llevó los tres puntos y algo más importante: la idea hacia el futuro de que es un equipo mucho más poderoso que el rival.

Puede empezar con línea de 5 y cambiar a una de 4. Puede jugar por las bandas como lo hacía el “antiguo” América de Herrera o centralizar el juego a través de un futbolista definitivo y contundente como Oribe Peralta. Puede empezar presionando al rival y luego “relajarse” para finalmente “matarlo” en el contragolpe.

Queda, entonces, la idea de que este América finalmente juega bajo el estilo y el concepto de su entrenador. Que un torneo y un par de meses después bastaron para desprenderse de ciertas facciones de su pasado reciente, que hoy Mohamed parece cómodo y contento con su equipo y que solo le falta, como detalle y al mismo tiempo con un tema complejo, la aceptación de los aficionados de que éste es el equipo que ellos quieren.

El América está invicto, es líder general, funciona como un reloj suizo en la cancha y Mohamed anda por las nubes…

El América está convertido en un equipo perfecto, tan perfecto, tan frío, tan ecuánime, tan pasmoso que espanta.  

 

david.m.faitelson@espn.com

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