El color de Faitelson

¿Un América “gitano”?

Es demasiado temprano para hablar de un “corto circuito”, porque la maquina ha estado prendida apenas durante poco más de 180 minutos en el torneo, pero no deja de sonar raro que en el América haya dos bandos: unos que dicen que hay que defenderse mejor y el otro que indica que su salud y bienestar depende solo de atacar mejor.

¿Atacar o defender? Las primeras voces han llegado desde la zaga: los dos “soldados rasos” de Mohamed en la central -Aguilar y Goltz- dejan ver que el equipo necesita poner atención en temas defensivos. Un veterano como Moisés Muñoz, el portero, afirma con cierto sabor cantinflesco: “Nuestro estilo debe pregonar por anotar muchos goles y recibir los menos posibles”.

Pero Matosas sabe bien para qué lo han traído a Coapa. Y cuando tenga que hacer el ajuste para tratar de encontrar el balance perfecto de su equipo, pondrá siempre mayor atención en la portería contraria que en su propia meta. Sabe que los tiempos del futbol moderno exigen equipos equilibrados, pero también sabe que este América puede vivir y sobrevivir con una faceta un tanto desequilibrada y quizá hasta delirada. Es decir, un América que en su fórmula reciba dos goles, pero que anote cuatro seguirá siendo el América que él y su doctrina futbolística prometen.

Goltz, Aguilar y Muñoz tendrán que aprender a vivir en los nuevos días de este América. Con Mohamed tenían la certeza de un medio campo que les apoyaba y les daba tranquilidad en la zona defensiva. Con Matosas, las cosas son diferentes: el medio campo ponderará siempre en la portería contraria. Sambueza, Arroyo y el propio Carlos Darwin Quintero están ahí para pensar y ejecutar en cómo hacerle daño al oponente. Pellerano cumplirá esa doble o triple función, de contener, recuperar y enfilar hacia delante. Más arriba, entre Peralta y Benedetto estará la misión de definir.

El América tomará un carácter arriesgado y puede que hasta en un momento dado tenga un toque “gitano”. Puede darse el lujo de permitirle al rival que haga lo suyo, que intente jugar al futbol, que le haga daño, peor tratará de hacerle pagar por partida doble su intención.

No hay todavía un “corto circuito” en el América, pero los jugadores de Mohamed, o que aun huelen a Mohamed, deberán enterarse de que Mohamed ya no está y que Matosas tiene todo el derecho de ver la vida, el futbol y al América de manera distinta.

david.m.faitelson@espn.com

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