El color de Faitelson

América: un equipo de emociones, no de razones…

La paciencia nunca ha sido parte de la vida institucional del América y sí, en cambio, una poderosa descarga de orgullo que generalmente marca el rumbo de sus decisiones.

Para decirlo claro y sin tapujos: el América es un equipo que se maneja con sentimientos no con razones.

El andar incierto de la temporada, el alejamiento de un nivel óptimo, la perdida -no digamos de la espectacularidad- pero sí de la alegría y el ímpetu para jugar y las eternas comparaciones con la época inmediata de Miguel Herrera han provocado cierta desesperación. El América no tiene pensado realizar ningún movimiento en su cuerpo técnico hasta el final del campeonato, pero lo que suceda en esta parte del torneo podría marcar el rumbo de sus decisiones futuras.

Y es que de domingo a domingo, aparecerán pruebas de “sentimiento” en el camino americanista: dos clásicos salpicados de historia y de tradición ante Chivas y Cruz Azul que pueden establecer un antes y un después para Mohamed. Ganarlos o perderlos pueden significar una diferencia en la continuidad de una época. El América es un equipo que se maneja -en su cúpula más elevada- con el corazón más que con la razón.

Mohamed lo sabe bien. Se le nota en sus facciones, en la forma en que declara y en la manera en la que asume la responsabilidad de lo que el equipo afrontara. Y no es que el Turco esté desesperado, pero sí preocupado porque el equipo ha entrado en su faceta más baja justo en esta franja del campeonato.

Los duelos ante Chivas y Cruz Azul podrían ser, además, un termómetro para medir los verdaderos alcances de este América en una Liguilla por el campeonato. No solo por la competencia futbolística, sino también por lo que emocionalmente está en juego.

El América sabe que no tiene buen momento futbolístico, que algunos de sus más emblemáticos jugadores han bajado de nivel, que el grupo no termina de adaptarse al estilo del entrenador, pero también sabe que triunfos convincentes en los clásicos son una plataforma de salvación.

Antonio Mohamed se juega su futuro en una semana, porque el América es un equipo de emociones, no de razones.

david.m.faitelson@espn.com

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