El color de Faitelson

Alemania, Argentina: ¿Quién se bebe la Copa?

Río de janeiro, Brasil.- “Brasil, decime qué se siente…Tener en casa a tu papá…”.

Lo que parecía ser imposible, ocurrió. Copacabana se transformó en un carnaval argentino. Cientos, miles de aficionados, con boletos o sin él para la final, caminando por sus calles, entonando cánticos, lanzando miradas amenazadoras y presumiendo las banderas albicelestes. Los argentinos tomaron Río aún  sin la garantía de ganar nada,

Llegó, finalmente, llegó el 13 de julio y Argentina puede ser campeón del mundo en tierra brasileña. Pero para ello tendrá que encarar, descifrar y soportar a uno de los equipos más completos del mundo.

Alemania entra como favorito a la escena del Maracaná y por una simple y sencilla razón: ha jugado mejor que nadie en este Mundial y parece tener a los futbolistas, al entrenador, la táctica, el estilo, la experiencia y el carácter  necesario para apoderarse de la Copa del Mundo.  Todo ello no significa  que los alemanes sean invencibles. Argentina ha mostrado  como argumento principal uno de los grandes secretos de todo el deporte profesional: la defensa. Un equipo que se para con orden, que tiene disciplina, que corre, que lucha y que cuenta con  el mejor futbolista del mundo en caso de que haya que “apretar” un botón de emergencia.

Nadie espera a una Argentina diferente a lo que mostró en las rondas de octavos, cuartos y semifinales. Y nadie tampoco espera que Alemania trate de transformar su estilo y su convicción de ir por el partido.

Los dos entrenadores tiraron el sábado sus cartas de presentación para la partida. El alemán Loew dijo: “no queremos que esto se defina en los penaltis”, y el argentino Sabella remató: “estamos listos para hacer lo que tengamos que hacer con tal de ser campeones del mundo”.

Alemania y Argentina parecen tener bien definidos sus papeles en la “gran puesta” que presenta hoy el “Teatro del Maracaná”.  Los alemanes van por el balón, por el control del juego y por la portería contraria. Los argentinos van a esperar, van a luchar por el mediocampo y van a tratar de lanzar algún latigazo para los peligrosos hombres que tienen al frente, entre ellos uno “’llamado” Lionel Messi. Si la final del Mundial respeta ese “guión”, podríamos encontrar la manera de que fuese un juego atractivo y dramático. La espectacularidad solo podría llegar, del lado argentino, de la inspiración y  capacidad de su número “10”.

Llegó el 13 de julio a Maracaná. El futbol busca un nuevo campeón del mundo. Alemania ha esperado 24 largos años para ello y Argentina 28. Los dos están urgidos y necesitados de “beber” de la Copa de los consagrados del futbol. ¿Quién lo hará? Esa es la pregunta que solo el crespúsculo y quizá la noche en el barrio de San Cristovao terminará por resolver.  

david.m.faitelson@espn.com

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