El color de Faitelson

¿Alcanzará?

Puedo casi imaginarme la escena. El vapor en el vestidor del viejo Estadio Nacional de Santiago, el murmullo incesante de la tribuna que está por encima de sus cabezas, algunas medias y vendas tiradas sobre el piso, el sudor y las lágrimas que se confunden en la humedad y la voz de Miguel Herrera: “Somos la burla de todos. La gente, el periodismo cree que somos un equipo de segunda, que no existimos, que no le podemos ganar a nadie, pero yo confié en ustedes… Siempre lo hice y sigo confiando en ustedes. Así que salgan a partirse la ma… Y háganlo por aquellos que no creen en ustedes…”.

Pudo haber sido así y pudo no haber sido así, pero la historia de Miguel Herrera como entrenador nos muestra que cuando tiene algunas carencias futbolísticas en sus equipos, recurre a la motivación, la cual le ha ayudado incluso a obtener campeonatos. México sobrevivió al lunes de la Copa América en gran parte por la entrega y disposición que mostró el equipo y en algún otro momento por cierta cuota de talento futbolístico. La inercia de un entorno positivo le puede ayudar este viernes, cuando en juego “de vida o muerte” enfrente a Ecuador, pero más adelante, cuando la Copa y los rivales tengan otro tipo de connotaciones, tendrá que equilibrarse el factor de la motivación con el futbolístico.

¿Cuáles fueron las bondades futbolísticas de México ante Chile? Quizá cierto orden en temas defensivos -aunque suene contradictorio cuando permites tres goles- y presión, intensidad, en algún sitio del medio campo, que provocaba desesperación y errores en los volantes chilenos, que asfixiaban al rival y no les permitían tener tiempo, orden y espacio para pensar. Me parece que esa fue la mayor virtud del equipo mexicano. La otra, aprovechar las oportunidades, porque si llegó cuatro o cinco veces, agitó las redes de la portería de Claudio Bravo en tres ocasiones, mostrando una asombrosa contundencia para una selección que casi siempre ha tenido problemas con el gol.

El clima ha mejorado. De nubes y frío, a un amanecer donde el sol se asoma desde la cordillera y donde México se siente con otro tipo de poderes y de convicciones para salir a la cancha este viernes. Estoy seguro de que a México le puede alcanzar ante Ecuador y que la siguiente ronda de la Copa América será posible. Después, después quién sabe, porque históricamente las selecciones mexicanas han encontrado un tope, donde el “échale ganas” y el “ponle güevos” no alcanza.

david.m.faitelson@espn.com

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