El color de Faitelson

Aguanta, Tigres, aguanta…

En Morelia se acabó la paciencia tras cuatro fechas del torneo de Liga y a tan solo 48 horas del inicio de su participación en la Copa Libertadores, y en Puebla el tiempo podría estar agotándose para Rubén Omar Romano, pero el mensaje de uno de los equipos que más gasta y que más pasión y presión interna genera parece muy distinto y muy claro.

En plena crisis de cancha, de resultados, el Estadio Universitario de San Nicolás de los Garza cantaba al final del partido del sábado y de la derrota ante Pumas. Ni una consigna contra los jugadores, contra el entrenador, contra los directivos o al menos nada que haya sido demasiado mediático para notarse. Tigres, quizá el equipo con la nómina más lujosa en todo el futbol mexicano, amaneció este lunes como el último de la tabla general, con un punto y un gol a favor.

En Tigres no parece haber espacio para las dudas, ni siquiera en una semana donde afrontaran lo que es, tal vez, el partido más importante del calendario ante Rayados del Monterrey. Tigres parece estar enfocado en su idea de defender a rajatabla el proyecto y la continuidad de Ricardo el Tuca Ferretti. Y eso, en un mundo como el del futbol mexicano, es distinto.

No es fácil y al mismo tiempo lo es, ser entrenador en México. Los proyectos, los planes a largo plazo no llegan a cumplirse. Los promotores, más que los resultados, están detrás de muchas de las decisiones.

No hace falta ser un “genio” para entender que Tigres tiene problemas en la cancha. Algunos de sus jugadores parecen bajos de nivel y el Tuca no logra que su sistema sea entendido. Ello no significa que no pueda encontrar la solución mañana, pasado o dentro de dos o tres fechas y que Tigres vuelva al sitio para el que fue planeado.

En Morelia no entiendo a la gente. Se toman el tiempo, los recursos y las acciones para generar un técnico como Carlos Bustos y cuando tienen encima cierta presión o los resultados no llegan, deciden cortar el proceso. Una pena, pero es la historia del futbol mexicano. Un par de malos resultados y a cortar enseguida la cabeza del entrenador. Vivimos de la falsa creencia que un cambio de técnico borra tu mal presente y te pone en otra perspectiva.

No sé si Tigres haga bien o mal. Si saldrá pronto o no de su crisis. Si el Tuca se equivoca o no, pero el ingeniero Rodríguez y su gente lo están haciendo distinto a lo que ha sido el comportamiento histórico del futbol mexicano, y eso es suficiente para alentar cierta esperanza.  

david.m.faitelson@espn.com

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