Correr para crecer

Con los puños al cielo

“Tampoco me obsesiona, yo solo corro por una vida mejor, no por los récords”

Dennis Kimetto, poseedor del récord mundial de maratón, 2:02:57

 

El maratón y su imponente distancia ponen a prueba la fortaleza física y mental de los corredores. Es uno de los pocos deportes donde en el mismo espacio y tiempo, participan competidores profesionales de talla internacional que luchan por cruzar la meta en primer lugar y competidores amateurs que no tienen posibilidad alguna de subir al podio. Contrario a lo que se pudiera predecir por ser un deporte individual, esta condición de estar todos corriendo al mismo tiempo, provoca un entorno de solidaridad, compañerismo y trabajo en equipo no visto en otras disciplinas.

Un papel que detona un rayo de energía que recorre al corredor de pies a cabeza, lo encarnan los voluntarios que se vuelcan en apoyo a los competidores a un costado de la ruta, ofreciendo todo lo que tienen a la mano para  auxiliar y motivar al corredor durante los distintos episodios de dolor que sufre. Niños, abuelos, padres de familia y jóvenes, de todas las tallas, edades y condiciones sociales, que en algunos casos se hacen acompañar de sus mascotas, ofrecen a los corredores agua, hielo, mensajes de aliento, dulces, palitos con miel o vaselina, vasitos con refresco, fruta, sonrisas, porras, gritos, aplausos y un sinfín de gestos que enchinan la piel y provocan el llanto a varios. Quizás lo que lo hace más conmovedor es que todos ellos en 99 por ciento de los casos no conocen a quien apoyan y su labor es absolutamente voluntaria, espontánea y auténtica.

Llevar los puños al cielo es la reacción automática de cualquier corredor que cruza la meta. Las fotografías de las grandes hazañas del maratón muestran a corredores exhaustos con los brazos en alto y los puños cerrados, abrazando la victoria y a todos aquellos que la hicieron posible.

Esta dolorosa semana hemos sido parte de un maratón distinto, plagado de incertidumbre,  angustia y sufrimiento, que como ningún otro reta a nuestros cuerpos y corazones. De la mano del reto hemos sido testigos una vez más de la aparición de todos esos voluntarios que han tomado las calles, que nunca habían visto a quien ayudan, pero que lo tratan con el amor natural de una madre o un hermano. En esta ruta muchos han sufrido la angustia de perderlo todo y el dolor de despedir a quien aman. A pesar de esto, seguimos corriendo y estoy seguro que cruzaremos la meta para fundirnos en un abrazo fraterno, en medio del llanto que nos traerá paz.

A partir del 19 de septiembre, cada vez que se cruce una meta con los puños al cielo, además de un símbolo de victoria, será un homenaje a todos ustedes que de esa misma forma suplican silencio para escuchar angustiosamente el latido y suspiro de hermanos desconocidos que luchan por la vidabajo los escombros, y que ustedes se rajan las manos por rescatar; una plegaria para todos aquellos que sufrieron angustia y dolor por la pérdida de lo suyo y los suyos; y un recuerdo amoroso para los que ya no están más físicamente con nosotros.

Abastecimiento: Este domingo 24 de septiembre se llevará a cabo el Maratón de Berlín, uno de los más emblemáticos y rápidos del mundo, en el que seguramente veremos caer el récord mundial. 

@DavidLeonRomero