Correr para crecer

Mi primer maratón

Correr es mi arma contra la depresión

Matthew Rees

Maratonista

 

Era más de medianoche y apenas llegamos al hotel, me angustiaba no dormir lo suficiente la noche previa a mi primer maratón, la emoción y los nervios se desbordaban; al pie de la cama coloqué todo lo que utilizaría al día siguiente, incluido el desayuno.

Los intentos por dormir fueron muchos, recé con más ahínco que de costumbre, pidiéndole a Dios que atendiera mis súplicas en tres niveles de prioridad: en primer orden de importancia cruzar la meta, en segundo, sano y en tercer lugar, en el menor tiempo posible.

¿Correr? ¿Para qué? Tenía 20 años y no lucía atractivo, fumaba y salía de fiesta con la regularidad que lo hace un estudiante universitario promedio, mi dieta no era la mejor. Con el paso de los años comencé a ganar kilos y mi condición física se fue diluyendo, supongo que así nos pasa a muchos, el reto está en darse cuenta y frenar el deterioro.

La invitación para salir a correr no pudo ser más oportuna, el horario de la cita fue incómodo para alguien acostumbrado a desvelarse, el desenlace de ese madrugador primer encuentro si no lo conocen, ya lo imaginan: viví una pesadilla en la que me fue imposible trotar por más de cinco minutos.

El reto estaba y no me iba a dejar vencer, la invitación se repitió en varias ocasiones y poco a poco le fui ganando terreno a ese adversario que nos seduce para atentar contra nuestra salud física y mental a través de hábitos negativos; gracias a la persistencia, mi resistencia y velocidad se incrementó y aquello que me hacía daño quedó atrás, con el paso de los días los kilómetros se sumaron y las satisfacciones también.

Aquel anfitrión que me invitó a correr me salvó la vida. Correr me ha permitido reinventarme y ha fungido como maestro que diariamente me enseña algo nuevo y me recuerda aprendizajes del pasado, se ha vuelto un elemento fundamental en mi rutina, tan importante como dormir o comer. Se traduce en un compromiso diario por ser y estar mejor.

El despertador sonó, corrí poco más de cuatro horas y 45 minutos, luché como nunca, eché mano de todos mis recuerdos para dar siempre un paso más, intenté revivir mis sueños una y otra vez para no detenerme, lloré de emoción y de dolor; de pronto, en el clímax del sufrimiento noté en el horizonte la meta, el camino estaba flanqueado por cientos de personas que me aplaudían como si fuera un héroe, crucé la meta de mi primer maratón y en ese momento algo germinó.

Han pasado más de 12 años de aquella noche inolvidable y hoy me encuentro por vivir una muy similar, al pie de mi cama está listo todo aquello que utilizaré mañana, correré más ligero y más fuerte que aquel día, llevaré en la mente y en mi corazón a los que quiero, lo haré por ellos, pero principalmente por mí, como una renovación del compromiso de construir la mejor versión de mí a través de correr.

Te deseo la mejor de las suertes y te invito a disfrutar cada metro de este gran Maratón Internacional de la Ciudad de México.

Abastecimiento: Haruki Murakami, escritor japonés, publicó en 2007 el libro De qué hablo cuando hablo de correr, en el que narra de manera fascinante cómo este deporte ha transformado su vida. Si no corres, seguro te animará a intentarlo, si eres un corredor, reforzará tu pasión. 

@DavidLeonRomero