Correr para crecer

¿En qué lugar llegaste?

“No importa qué tan lento corras,
ya le estás ganando al que
sigue sentado en el sofá”
Desconocido

Los corredores nos sentimos bien cuando hablamos acerca de correr. Es natural sentarse a la mesa con propios o extraños y llevar el contenido de la charla hacia nuestra pasión. Comunicamos orgullosos, contentos y animados las experiencias vividas con los tenis puestos.

Despertamos curiosidad y contagiamos nuestra emoción con facilidad, provocando diferentes reacciones entre quienes nos escuchan: alguno manifiesta odiar este deporte, otro menciona haberlo intentado mil veces sin lograrlo, alguien más presume correr sin realmente hacerlo y cada vez con más frecuencia aparece alguno que comparte la carrera con la misma dedicación y amor que nosotros.

Narramos entusiasmados nuestra última carrera y las preguntas aparecen aquí y allá: ¿A qué hora corres? ¿No te aburres? ¿Qué chiste tiene? ¿Qué tenis debo comprar? ¿Qué tiempo hiciste? Todo camina sobre ruedas hasta que aparecen dos cuestionamientos que echan por tierra los ánimos y producen incluso un poco de vergüenza: ¿Ganaste? ¿En qué lugar quedaste? La respuesta es sencilla: no gané y llegaron tantos antes de mí que ni siquiera sé en qué lugar quedé.

Este deporte es de los pocos en los que en la misma competencia, hora y lugar, participan los mejores del mundo y aquellos que no somos los mejores, pero que estamos dispuestos a dejarlo todo en el intento por serlo.

La inmensa mayoría de los que participamos en una carrera dominical corremos como una actividad complementaria a nuestra profesión, buscando ser mejores y estar felices, naturalmente alejados de los primeros lugares que ocupan los deportistas profesionales.

Correr me ha enseñado a ser paciente y no sentir ninguna pena al aceptar que corro lento y que cruzo la meta detrás de miles.

La belleza de esta disciplina en su ámbito amateur, radica en que la competencia es contigo y con nadie más, y el triunfo y el primer lugar está siempre garantizado para ti. ¿Importa en qué lugar llegaste a la meta? No, no importa, lo importante es cruzarla.

Abastecimiento: Si buscas alejarte del estrés y la ansiedad, te recomiendo leer el libro Run for your life, escrito por William Pullen. 

Twitter@DavidLeonRomero