Correr para crecer

Correr duele

“El maratón puede humillarte”
Bill Rodgers, cuatro veces
ganador del maratón de Boston
y ganador en el mismo número de ocasiones
del maratón de Nueva York.

El dolor es la sensación molesta e inquietante que nos invade por alguna causa ubicada en el exterior o el interior de nuestro cuerpo. Está acompañado de pena y coraje, que bien pueden obligarnos a renunciar o en su caso, a redoblar el paso.

La preparación para un maratón es dolorosa. Duele levantarse temprano durante los meses de entrenamiento. Duele la sesión cuando provoca ahogo y nos lleva más allá de nuestros límites. Duele la culpa que provoca faltar a alguno de los entrenamientos. Duelen las lesiones, pero duele más el reposo al intentar sanarlas.

El maratón es un proceso fascinante, pero sumamente doloroso. Estarás emocionado de por fin enfrentarte a la prueba para la que te preparaste durante tanto tiempo. Conforme los kilómetros avancen, el dolor crecerá también.

Si te descuidas, te vencerá. Debes estar convencido de lo que hiciste para llegar ahí, evitando así que las dudas abran esa rendija por donde el dolor se podría colar en la lucha por detenerte.

Lo fácil es parar. Te dolerán las piernas, en ellas músculos, huesos y articulaciones. Volverás a sentir viejas lesiones. Los brazos, abdomen y la espalda reclamarán como nunca lo han hecho. Las plantas de los pies podrían rasgarse y las uñas de los dedos desprenderse.

Inmerso en el dolor podrías pensar que si te detienes el sufrimiento desaparecerá de tajo; nada más falso; el dolor que se siente al abandonar una prueba es 10 veces más grande, intenso, duradero y profundo que el que sentías al correr.

Una vez que cruces la meta el dolor alcanzará su nivel máximo. De manera simultánea, la satisfacción y el orgullo explotarán en tu corazón. Necesitarás comer pero probablemente las nauseas te lo impedirán. Llorarás, no de dolor sino de felicidad, prueba de que la satisfacción siempre es mayor al dolor que provoca el esfuerzo invertido.

Conciliar el sueño no será tarea fácil. A la mañana siguiente, el reclamo del cuerpo persistirá, será dificil bajar de la cama, pero tu medalla de maratonista descansando en el buró será el analgésico más eficaz.

Abastecimiento: ¿Has escuchado acerca de Caballo Blanco? Te invito a conocer la vida de Micah True, ultramaratonista rodeado de misterios.

@DavidLeonRomero