Terrenos de juego

La sexta con los 30

Primer tiempo
Nueva era. Este 2017 esperemos arroje cosas positivas para Club Santos. Las últimas renovaciones en el equipo dejaron campeonatos. En 2007, con aquellos refuerzos bombas se consiguió salvación, finales y títulos. En 2015, con la reestructuración el campeonato se hizo presente. El “Chepo” tiene la posibilidad de seguir manteniendo su racha de levantar un trofeo con cada escuadra que dirige.  

En el banquillo
No hay. Pretextos no puede haber para De la Torre. La directiva se encargó de eliminar al cáncer del vestidor, le compró a Jonathan Orozco para que lo unifique y haga su tarea de líder. La poca productividad de gol se tiene que curar con Furch. Martínez y “Chatón” deberán adueñarse del medio campo y Ventura a dar competencia en la lateral. José Manuel está obligado a dar resultados.

Segundo tiempo
Líder. Es evidente que Alejandro Irarragorri pensó en el “Spider-Man” para hacer trabajo de vestidor. El colmillo que tiene Orozco es la clave para recuperar la esencia de Santos. Jonathan arriba a Torreón en su plenitud, pero sobre todo con mucha hambre de sobresalir y dejar su huella aquí a pesar de todo.

En los vestidores
Confianza. La afición tiene que entender la contratación de “Jona”. Él sólo necesita el apoyo de la tribuna para plasmar sus habilidades. Créanme que cuando digo que Orozco es el próximo ídolo guerrero es muy en serio y lo demostrará.  

Tiempo extra
Los 30. Una de las metas que se planteó para este semestre es el de conseguir 30 unidades. De obtener estos puntos, hablamos de que Santos escalará en el cociente, calificará a la liguilla, se colocará entre los primeros tres lugares y será amplio favorito al título. La directiva hizo su chamba, ahora depende de los jugadores y entrenador.

Charla técnica
Los 11. Sea quien sea titular, está comprometido a dar lo mejor. Lo que en algún momento intentó hacer Zubeldía con las rotaciones era una muy buena idea, lamentablemente fue mal aterrizada. “Chepo” debe crear algo similar, tiene que fomentar un equipo competitivo primero interno, es decir, que nadie tenga asegurado su puesto para en automático ser una escuadra competitiva frente a otras instituciones.