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La grilla en Santos Laguna; El mal de los últimos años

El vestidor dividido existe en el mundo del futbol. Este fenómeno se presenta cuando hay diferencias entre jugadores, entrenadores o directiva. En Club Santos este hecho le ha pegado en varias ocasiones en los últimos años.

En la época de Pedro Caixinha, el vestidor era controlado por jugadores como Oswaldo Sánchez, Juan Pablo Rodríguez, Oribe Peralta y Carlos Darwin Quintero.

La directiva tuvo que decidir entre su técnico Pedro (el proyecto del futuro) o sus jugadores emblemas. Con mucha paciencia Caixinha se despachó a cada uno de ellos.

Tras esta “limpia” disfrazada de reestructuración el entrenador portugués controló su vestidor. Después se fue por discusiones con Irarragorri. De ahí trajeron a Pako Ayestarán, a él no le fue mal, lo que le sigue de mal. Al técnico español no sólo le tendieron la cama los jugadores ¡Hasta lo acostaron y arrullaron! Los elementos argentinos de Santos tenían secuestrado el interior. A Luis Zubeldía lo querían, era tan joven como ellos, de sus mismas raíces y los entendía. ‘El Príncipe’ se fue por malos resultados, pero se quedó algo en Santos que se propagó como cáncer, Marchesín enojado. El portero argentino hizo su berrinche en contra de la directiva porque no lo dejaron ir a Boca Juniors y se encargó de que le fuera mal al equipo en represalia. Fuimos testigos de varios roces y conatos de bronca entre los propios jugadores de Santos, en los partidos y hasta en entrenamientos. Tanto era el resentimiento del arquero que el mismo filtraba información a la prensa.

La directiva tuvo que poner orden y antes de que concluyera ese torneo mandó un contundente mensaje contratando a José Manuel de la Torre. Llegaba la milicia a Santos, ‘Chepo’ era el dictador que necesitaba y le urgía al conjunto. Terminando el certamen cortaron la enfermedad, regalaron a Marchesín al América.

Otra “purificación” disfrazada nuevamente de reestructuración con la llegada de jugadores como Jonathan Orozco. Santos sabía que Orozco no era mejor portero que Marchesín pero su liderazgo y no contaminación importaba más.

En este semestre algo pasó, las cosas no funcionaron como debieron y entonces apareció el demonio de José Manuel de la Torre. La terquedad del ‘Chepo’ lo llevó a fracasar en sus estrategias y culpaba (a veces con toda la razón) a los jugadores. Los rumores de división comenzaron a sonar.

Observamos fallas infantiles en los juegos que nos llevaron a mal pensar en “la tendida de cama” para ‘Chepo’. Según lo que sé es algo parecido, pero no tan grave. Algunos jugadores están inconformes con la dura disciplina de José Manuel. Digamos que lo respetan, pero no lo respaldan. Y quien ya lo respaldó fue la directiva a través de José Riestra, vicepresidente, ya que dijo que el técnico seguirá en la institución.

Contestando a la pregunta ¿Hay grilla en Santos? la respuesta es: No...hasta ahorita.  


Twitter: @DavidDelaGarza