Terrenos de juego

Extrañando y reprochando

Primer tiempo

Feo. Fin de semana oscuro el que vivimos por la ausencia de la Liga MX. Los árbitros optaron por parar por completo el futbol mexicano al rehusarse a pitar esta jornada. El motivo fue las agresiones de Pablo Aguilar (América) y Enrique Triverio (Toluca) en contra de un par de colegiados en la Copa MX.

 

En el banquillo

Inconformes. El enojo de los silbantes fue producto de unas sanciones ridículas a estos jugadores. Para Triverio le habían acomodado sólo ocho partidos de castigo y para Aguilar diez. Esto para los jueces fue una burla hacia ellos. El paro afectó a todos los involucrados en este deporte. 

 

Segundo tiempo

En su derecho. En lo personal, estoy totalmente de acuerdo con la medida que tomaron los árbitros para exigir respeto y seguridad en su trabajo. Conforme a pasado el tiempo, los jugadores han tomado una postura soberbia para dirigirse al colegiado. Siempre los tratan de culpar por las cosas que ellos no pudieron hacer en la cancha.

 

En los vestidores.

Ejemplo. Ojalá y este escándalo que se armó sirva para que cambie el trato a los silbantes. Todos los castigan y nadie los premia. Dice Eduardo Galeano en su libro a El futbol a Sol y a Sombra: “Los derrotados pierden por él y los victoriosos gana a pesar de él”. Lo más hermoso que tiene el futbol son las emociones que a veces las dan precisamente los errores arbitrales.

 

Tiempo extra

Libertad. Otra polémica que surgió en estos días, fueron las declaraciones de Jonathan Orozco en el programa “Así Las Cosas” con Ángel Carrillo. El portero dijo que siempre se sintió no valorado por la directiva de Monterrey, valor que sí le ha dado Club Santos desde su llegada. Estas palabras indignaron a gente de la sultana y afición de Rayados.

 

Charla técnica

Tiene razón. Orozco en Twitter ofreció disculpas a los ofendidos, pero resaltó que sólo dijo cómo se sintió siempre en aquel equipo, a su vez reafirmó su gran afición a Rayados. Jonathan está en lo correcto, decir lo que vivió no tiene nada de malo y mucho menos es malagradecido. Más bien, su antiguo club fue quien no le gratificó tantos años entregados a esa institución. La verdad siempre duele.


Twitter: @DavidDelaGarza_