Columna invitada

“¿Cisma o berrinche…?”

Lo sucedido en la asamblea se veía venir. La división era ya más que un secreto a voces y la mecha fue encendida por los dos magnates más poderosos del beisbol mexicano. Tigres y Diablos encabezaron la rebelión y fueron secundados por Monterrey, Oaxaca y Cd. del Carmen.

De todos es sabido que la llegada de peloteros mexicanos no nacidos en territorio nacional tocó fibras sensibles en aquellas organizaciones que han hecho del desarrollo y venta de peloteros a organizaciones ligamayoristas su modus vivendi. Y no decimos que esté mal, todo lo contrario, pero hay que reconocer que se habla mucho del desarrollo de peloteros mexicanos y del incremento de las academias cuando una de las principales razones de su existencia es la aparición de garbanzos de a libra para ser exportados en cantidades millonarias.

Hace unos días platiqué con Alfredo Harp y Roberto Mansur, cuando anunciaron que Diablos y Oaxaca jugarían en el 2017 solo con peloteros nacidos en México. Ambos me dijeron no estar de acuerdo con el tema de los mexicoamericanos pero que acataban las reglas del juego.

Llamó la atención que Peralta y Harp asistieran a la asamblea cuando normalmente no lo hacen. Y esta vez el problema pareció desbordarse cuando abandonaron la junta:

En los dimes y diretes la figura del presidente de la liga, Plinio Escalante, no ha quedado exenta de críticas, muchas infundadas y con alto sabor a venganza. 

La mala noticia es que hace mucho no se presentaba un abandono de directivos en plena junta. Pero hay una muy buena, este temblor puede ser una solida razón para relanzar al circuito más importante del beisbol de verano en nuestro país. Los directivos no deben olvidarse de que la LMB no es una liga de desarrollo, los fanáticos no van a los estadios para ver a futuras estrellas, pagan para ver un espectáculo con peloteros establecidos.

Mi opinión: Es un buen momento para colocar a la LMB en la justa dimensión de su presente, aunque hay quienes quieren seguir viviendo del pasado. Hoy el beisbol mexicano tiene caras nuevas, empresarios que llegaron para asociarse, pero también para invertir y competir para ganar, de eso se trata el beisbol profesional. Lo sabe Plinio y lo saben los miembros de la asamblea.