El Semáforo

El Semáforo

Eliminado, eliminado, eliminado. Esa es la lista de resultados de la delegación mexicana. Las probabilidades de medallas conforme pasan los días se van esfumando. ¿Nos ubica en nuestra realidad? ¿En lo mucho que falta por hacer? El deporte es el reflejo de las sociedades, es un termómetro y el nuestro en estos momentos es lamentable. En todas las participaciones que nuestro país ha tenido en la justa de verano nunca se ha ido en blanco. Hasta en las peores actuaciones se ha obtenido un bronce.

La soberbia no es buen consejero. “Yo soy Aída Román, no le debo nada a nadie”, fue lo que respondió la arquera mexicana. Con esa arrogancia no se gana nada, de hecho se pierde como lo hizo también de manera individual. Aída no ha hecho mucho para que su nombre nos diga algo. Se le recuerda por la medalla de plata en Londres. Por eso no avanzan, por la mentalidad. Deportistas que sus nombres sí dicen algo como Phelps, el máximo ganador de la historia que sigue llorando, emocionándose, entregándose. Es por eso Aída que a Phelps sí lo recordaremos.

Fue Sídney 2000 cuando Michel Phelps, de 16 años, inició su carrera en Juegos Olímpicos, una promesa de EU. Hoy con 31 años no deja de sorprendernos, continúa escribiendo su historia con letras doradas, esas que perdurarán para la eternidad. Las medallas caen, los récords olímpicos y mundiales se quedarán en los recuerdos. El Aquaman de todos los tiempos dirá adiós como lo que ha sido, el más grande de la historia del olimpismo. Un nadador que logró volar en el agua.

twitter@danielacohenm